El Krausismo y Francisco Giner de los Ríos

Hoy hace 175 años nació Francisco Giner de los Ríos. Por esta razón, he querido escribir un poco sobre este personaje y especialmente de ciertos antecedentes que, incluso en España, se desconocen sobre su vida. Giner de los Ríos, junto con otros personajes, es un miembro de la escuela llamada Krausismo. Uno de mis profesores de filosofía me dijo que en España nunca existieron grandes filósofos o filosofías. Comentaba que uno de los pocos nombres reseñables es el de Ortega y Gasset, pero que antes de él, sólo podría acudirse al krausismo como uno de los movimientos filosóficos de relativa trascendencia de este país ibérico. Pero, ¿qué es el krausismo y qué tiene que ver con Giner de los Ríos?

Remontémonos a mediados del siglo XIX, donde aparece otra figura interesante: Julián Sanz del Río. En 1840 se licencia de la carrera de Derecho en la Universidad de Madrid; «gratis, por pobre y sobresaliente», dice la certificación. Y poco más tarde se convierte en catedrático de Historia de la filosofía en dicha universidad. En 1843 fue enviado a Alemania por Pedro Gómez de la Serna, en ese momento ministro de la Gobernación, con el encargo de estudiar durante dos años las doctrinas que habían hecho de ese país una potencia en todos los terrenos, pero sobre todo en el científico y el universitario. Es así como Julián Sanz del Río comienza un periplo por las gélidas tierras del norte de Europa. El siglo XIX es la cuna histórica de grandes nombres de la filosofía alemana; se puede hablar de Hegel, Fichte e incluso de Schopenhauer. Entre este abanico de posibilidades, Julián vino a poner atención en la figura de un tal Karl Christian Friedrich Krause; un filósofo menor, pero también perteneciente a la corriente idealista (como Hegel, Schelling o Fichte).

Aunque Krause no llega a considerarse panteísta, sí que promueve la idea de un panteísmo que afirma la realidad del mundo como un mundo-en-Dios. En este sentido lo más importante del pensamiento de este filósofo es la idea de unidad del Espíritu y la Naturaleza de la Humanidad. De alguna forma, los distintos períodos de la humanidad son estadios por los que las personas han ido escalando en dirección a la Humanidad Racional vinculada a Dios. Pero el punto que más interesa a Sanz del Río es que Krause niega la teoría absolutista del Estado y acentúa la importancia de las asociaciones llamadas de finalidad universal (como la familia, la nación, etc.) frente a las asociaciones limitadas que son la Iglesia y el Estado. Cuando trae estas ideas a España se consolida la llamada escuela krausista. Y son las ideas e influencia del Krausismo las que marcarán para siempre, tanto el pensamiento, como la obra de Giner de los Ríos.

Las ideas krausistas fueron muy bien recibidas en el terreno de la Filosofía del derecho, pero muy especialmente en el de la educación. Frente a una postura estatal que, en 1875, prohibía la libertad de cátedra (por una ordenanza del Ministro de Fomento de aquel entonces Marqués de Orovio), se levantaron algunas voces. Entre ellas la más importante fue la de Ginés de los Ríos con la fundación de la Institución Libre de Enseñanza un año después de la ordenanza. Frente a la idea de una educación dogmática, religiosa, memorística, Ginés de los Ríos plantea poner en práctica unas líneas pedagógicas que definen la Institución: formación de hombres útiles a la sociedad, pero sobre todo hombres capaces de concebir un ideal; coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; racionalismo, libertad de cátedra y de investigación, libertad de textos y supresión de los exámenes memorísticos.

Más adelante y vinculada a esta institución, surgirá la Residencia de Estudiantes, que recibió a las figuras más sobresalientes de la literatura, el arte y la ciencia de principios del siglo XX. Pero no fue el único centro relacionado con la ILE, también se puede mencionar el Museo Pedagógico Nacional, las Colonias Escolares, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, futuro germen del CSIC. De esta manera, la institución queda ligada a figuras trascendentales de la intelectualidad como son: Manuel Azaña, Julián Besteiro, José Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Buñuel, Miguel de Unamuno, Fernando de los Ríos o Bosch Gimpera.

Lo curioso es que el germen de este sobresalir pedagógico, del que queda rastro en nuestra época (pese a que el Franquismo lo amordazó por muchas décadas) comienza con ese viaje a Alemania de Julián Sanz del Río. Y su admiración por ese filósofo menor apellidado Krause.

R.III

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