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Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/

Tus miedos

Vas de camino al trabajo, Orteguita, y de pronto te das cuenta, como si fuera fruto de una súbita reflexión, de que tienes miedos; como cualquier persona, piensas. Sí, pero muchos de ellos son absurdos e inexplicables; como los de cualquier persona, insistes dubitativo. Subes por las escaleras de la salida del metro Santiago Bernabéu y ves los puestos que se ponen cuando va a haber partido de fútbol. Entonces descubres que te dan miedo los partidos y todavía más la gente que va a esos partidos. No puedes justificar este temor y sabes que es injusto pensar así, porque no todos los que acuden a estos eventos son los energúmenos que te figuras. Sin embargo, cuando los ves increpar al equipo contrario, a los otros hinchas o al árbitro, ves en sus ojos la capacidad de matar. ¿A que sí, Orteguita?

También te da miedo la policía. Eres incapaz de ver en un agente a una persona apacible o bondadosa. Por eso siempre te ha sorprendido que alguien quisiera ese trabajo. Crees que en el fondo debe existir algún problema psicológico (quizá un trauma de la niñez) en el hecho de que un individuo quiera llevar una placa, una porra y una pistola. Sí, admites que no estás siendo ecuánime, pero así son los miedos, Orteguita, irracionales y a veces injustos. Aunque nunca hayas cometido ningún delito cuando ves a un policía no puedes evitar querer salir huyendo o el impulso de levantar las manos y entregarte.

De un tiempo a esta fecha te dan miedo las banderas. Es posible que no seas el único, Orteguita. En cualquier caso, aquí te pasa algo similar al temor que sientes hacia los hinchas del fútbol. Sabes que la gente también es capaz de matar por ese símbolo. No puedes evitar creer que la emoción del patriotismo en todas sus manifestaciones entraña peligro.

No lo ocultes; admite que te da miedo, aunque has tenido la suerte de que no te haya pasado, que tus alumnos se amotinen. ¡Cuántas veces no has imaginado que de un momento a otro la clase se va a salir de control! En tu imaginación los has visto como una jauría de chacales que comienza a gritar, a tirar sillas y a romper cristales, para después venir tras de ti. Pero más temor te produce el hecho que un sólo alumno te falte al respeto o se encare contigo. No sabrías cómo actuar, Orteguita.

En menor medida, pero no menos importante, es tu miedo a los centros comerciales cuando tienes que ir a comprar algo. Porque puedes ir sin problemas a comer o acompañando a alguien que quiere dilapidar sus ahorros. En cambio, cuando eres tú quien necesita alguna prenda nueva u otro tipo de producto, te generan mucha inquietud estas grandes superficies. No sabes por dónde empezar. Te agobias enseguida. Sientes la ansiedad del niño que ha perdido de vista a sus padres entre la muchedumbre y el sosiego sólo vuelve cuando sales de ahí. Una nimiedad, Orteguita, pero peor es tu fobia hacia los calambres. Eres incapaz de tocar algo de metal sin el temor de esa fastidiosa descarga eléctrica.

Por lo menos, Orteguita, no le tienes miedo a la muerte, ni al ridículo, ni a equivocarte. Tampoco temes a la soledad, al destierro social o a perder tus [pocos] bienes materiales. No te asustan los espacios cerrados ni los abiertos, las alturas o subir a un avión. Además, te encantan las películas de terror sobre todo cuando estás solo en casa. Por eso consideras que tus miedos son un despropósito, una ridiculez, casi un esperpento, pero cuando estás frente a ellos te sientes pequeñito y vulnerable. Por esta razón, hoy, que has pensado en ello, has comenzado a sentir miedo a tus miedos mientras el cielo sigue gris y los hinchas han tomado las calles.

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2 de octubre

Hoy comparto desde esta entrada un pequeño relato sobre el movimiento del 68 en México que aparece en Un gran salto para Gorsky.

 

“A la memoria de los fallecidos a causa de un
gobierno facineroso”
“También por los que sobrevivieron y nos hubieron
de contar tan tristes historias”

(Pincha en el enlace de abajo para descargarlo)

Camino Silencioso. Un gran salto para Gorsky

 

Portada completa

 

 

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España

Me gustaría poder persuadirles de que los ideales que defienden no existen. Querría que se dieran cuenta de que todo es una construcción social. Que esas emociones se sostienen en ideas inventadas y que si nos afectan o mueven hacia la acción, tan sólo se debe a que las conocemos desde que tenemos uso de consciencia. Los conceptos de nación, independencia, bandera, patria, territorio… son irreales. También lo son, hay que reconocerlo, las nociones de democracia, estado de derecho, libertad… De no ser así, ¿cómo se puede explicar que dos bandos encontrados amparen su defensa en las mismas nociones? ¡Cuántos miles de años no ha vivido la humanidad sin la existencia de ninguna de esas ideas! Nada hay de natural en ello; todo es una gran invención.

No encuentro razones convincentes para conseguir que relativicen su mundo; que adviertan lo pequeño que es. Cómo explicar que la vida se les está yendo luchando, separando y odiando, en lugar de cooperando y amando. Cómo mostrar que con estas líneas no estoy favoreciendo a un bando o a otro. ¡Pobres hombres que no tenemos nada más que creencias; ficciones!

Quisiera poder convencerles, pero esa labor es imposible y en el fondo fútil. El pensador agudo sabrá que este discurso es tan sólo otra construcción social; otra ficción con tanto o con nulo valor como aquella contra la que lucha. Además, para mi infortunio se trata de una idea pequeñita, aislada y carente de atención. Hoy las miradas se centran en la vehemente realidad de la polarización. Me gustaría poder persuadirles, pero en lugar de ello me voy a pasear al campo.

 

R.III

 

 

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Arcade Fire: Everything Now

La semana pasada Arcade Fire lanzó su último disco Everything Now. Ya me tenían completamente enganchado desde los adelantos que fueron presentando en videoclips. Los amigos que me conocen estarán pensando: “hasta la más horrorosa canción de Arcade Fire te dejaría extasiado” y quizá no se equivocan. Tengo una relación emocional con esta banda y no dudo ni un minuto al decir que es mi grupo favorito; pero si esto es así, es porque la música que hacen es alucinante. Como decía, ya desde la canción que pone título al disco, Everything Now, primer avance del disco, se anticipaba ese tono épico al que nos tienen acostumbrados, aunque se trate de una historia en apariencia sencilla (no es la primera vez que Arcade Fire consigue este efecto, baste pensar en Neigborhhod #1 (Tunnels), No cars go o Srprawl II). La segunda canción que exhibieron fue Creature Confort y ahí me di cuenta de que el futuro disco no iba a tener desperdicio. No me equivoqué este álbum es algo serio.

No uso esta expresión de forma gratuita. Everything Now trata temas serios de actualidad y lo hace con toda la fuerza que poseen los problemas que vivimos día tras días en estas sociedades (pos)modernas que nos ha tocado vivir.  Temas relacionados con patologías mentales (ansiedad, anorexia, tentativas de suicidio…); el existencialismo de vivir una vida que parece no ser lo que las historias de Disney nos prometieron; el amor como un ideal inalcanzable (y a veces patético); la inexorable pregunta sobre el porqué del nacer para morir; y el aparente desamparo de ese “buen Dios”. La narrativa que se esconde detrás de estas canciones se cuenta con toda la crudeza. Que nadie espere finales felices en estos fragmentos de vida contados al puritito estilo de Raymond Carver. La cristalización de una vida cualquiera, como la de cientos de miles almas anónimas que están a nuestro alrededor. De hecho, sé que algunos se verán reflejados en estas historias y no me extrañaría que alguien tomara esas decisiones que no tienen marcha atrás después de escuchar este disco. Así que, por favor, si estoy borracho no me dejen solo con Everything Now; aunque sería un final precioso.

Some girls hate themselves
Hide under the covers with sleeping pills and
Some girls cut themselves
Stand in the mirror and wait for the feedback
Some boys get too much, too much love, too much touch
Some boys starve themselves
Stand in the mirror and wait for the feedback

(Fragmento de Creature Comfort)

Lo vuelvo a decir: este es un disco serio en el que Arcade Fire sigue experimentando nuevos registros musicales. La energía que transmiten los distintos ritmos se asemejan a la ciclotimia: momentos de subidón, seguidos de pendientes depresivas. Baste mencionar Infinite_Content, en el que una misma letra es presentada con dos melodías antagónicas. El resultado nos hace experimentar esa “felicidad” producto de la euforia para, acto seguido, mostrarnos aquella que tiene que ver con una verdadera paz espiritual. Pero lo que realmente descoloca son sus letras en las que se mezcla una dosis de surrealismo condimentada con la rabiosa simpleza (y hasta sordidez) que conllevan las vidas comunes y corrientes de las que nos hablan.

Be my Wendy, I’ll be your Peter Pan
Come on baby, take my hand
We can walk if we don’t feel like flying
We can live, I don’t feel like dying
Be my Wendy, I’ll be your Peter Pan
Come on baby, you’ve got no plans
Boy and girls got all the answers
Man and women keep growing their carncers

(fragmento de Peter Pan)

Sí, me parece un disco serio y aunque después de escucharlo lleguemos a la conclusión de que “quizá no merezcamos el amor”, siempre encontraremos consuelo en la música que sigue haciendo Arcade Fire.

Keep you waiting, hour after hour
Every night, in your lonely tower
Looking down, at all of the wreckage
When we met, you never expected
And you said, maybe we don’t deserve love

(Fragmento We don’t deserve love)

 

¡Cómo me gusta esta banda!

 

R.III

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Las águilas de Zeus

 Discurso de clausura de los cursos de verano del Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad Antonio de Nebrija, 27 de julio 2017

Me he dado cuenta de que una de las cosas que más me gusta hacer en la vida después de escribir, y de algunas otras actividades de carácter hedonista, es dar clases de literatura. Algunos de mis amigos cercanos aseguran que este gusto se debe al hecho de que me encanta hablar y ser escuchado (de hecho, ellos dicen textualmente que me gusta oírme a mí mismo) y mucho más si el tema está relacionado con la literatura. Claro, cuando uno da clases puede explayarse sobre cualquier tema y los alumnos no tienen más remedio que escuchar.

Ahora me doy cuenta de que los discursos de clausura también sirven muy bien para este fin.

Aunque esta hipótesis podría ser correcta, lo cierto es que existen otras razones de mayor peso. Primero porque la literatura es uno de los grandes bienes del ser humano. Los alumnos que han pasado por mis clases saben que defiendo la idea de que la literatura es la disciplina más importante (por encima de la física, la medicina, la psicología, cualquier ingeniería; por encima de todo). Para poder defender mi postura necesitaría más de los diez minutos que tengo para poder dar este discurso así que sólo puedo mencionar que la Literatura nos habla sobre las cosas importantes de la vida y que de otra manera sería difícil conocer por, según cuenta Wittgenstein, su carácter inefable. En otras palabras, rebasa los límites del lenguaje y por ende rebasa los límites del conocimiento. Me refiero a temas como el amor, la justicia, la amistad, la verdad, etc.

Esta es una razón, pero la más importante es que dar clases de literatura me permite estar rodeado de ustedes… los alumnos que año tras año vienen al Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad Nebrija. Los alumnos que vienen a mis clases de literatura son, sin más, una gozada. Muy en especial aquellos que vienen en verano. Se trata de un perfil de alumnos entusiasta, creativos, inteligentes, qué digo inteligentes, brillantes y siempre sonrientes. No sé a qué se debe, quizá a que tan sólo vienen por un mes o dos… no lo sé. Lo certero es que cuando están aquí se quieren comer el mundo. Y eso me llena de energía, porque me acuerdo de mi propia juventud. Tanto que no puedo dejar de recordar la película Noviembre de Achero Mañas que termina con la lapidaria frase: “Antes luchaba por cambiar el mundo, ahora lucho porque el mundo no me cambie a mí”. Pues cuando estoy con ustedes, queridos alumnos, siento que sigo siendo capaz de cambiar el mundo, un deseo que espero ustedes también sientan.

Por eso me gusta que vengan a estudiar a España, porque lo que pueden aprender aquí les va a ayudar en este propósito. Y no se trata sólo de aprender otra lengua. Se trata de poder conocer otro país, no como turistas, sino viviendo en él y salir así de la zona de confort. Esto les ayudará a entender otras culturas (no sólo la española) y el entendimiento entre culturas es muy necesario en estos días aciagos.

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Delfos fue una de las principales ciudades de la Grecia Clásica. En épocas antiguas era el lugar del oráculo de Delfos, dentro de un templo dedicado al dios Apolo. Según cuenta el mito, Zeus envió dos águilas direcciones opuestas a la misma velocidad. Como consideraban que el universo era esféricos, era evidente que estas dos águilas se encontraran en algún punto. Ese sitio sería el centro de la tierra y ahí es donde debería estar el oráculo. Delfis significa matriz. La idea es pensar en la matriz como el centro del mundo.

China en chino se dice Zhongguo, pidos disculpas a los alumnos chinos presentes, mi chino está un poco oxidado. El primer carácter zhōng (中) significa “centro”, “medio” y guó (國) significa “Estado”, “país. Literalmente sería nación del centro

Finalmente Cuzco, por otro lado, es el nombre de una ciudad Inca situada en Perú. La tradición afirma que significa centro, ombligo, cinturón en quechua antiguo.

¿A dónde quiero llegar?

Pues a que todos estos ejemplos muestran que aunque sean culturas muy distintas y de tiempos diferentes, ya sean íncas, antiguos griegos o chinos; todos han considerado que su tierra era el centro del mundo. En otras palabras: “El universal cultural, por excelencia, es pensar que la plaza del pueblo de uno es el centro del planeta”. Y no es raro que pensemos esto, de igual manera, el universal psicológico es pensar que cada uno de nosotros somos las personas más importantes. Para que no suene tan fuerte, podemos decir que pensamos que somos los protagonistas de nuestra vida y es complicado no hacerlo.

Sin embargo, con el tiempo conocemos otras personas y vemos que ellos también son protagonistas de su vida y recibimos una cucharada de humildad. De la misma manera, viajar nos hacer ver que el mundo es más grande de lo que pensábamos y que ese centro no existe. Sobre todo cuando podemos tener una estancia internacional de estudios o de trabajo. Ahí nos damos cuenta de que hay otras formas de vivir la vida y que son tan válidas como la nuestra, aunque a veces nos parezcan extrañas. Convivimos con personas de otras culturas y terminamos entendiéndonos con ellos.

Me recuerda el fragmento de poema que escribí hace unos años a R.IV que se llama

Aforismos a Ramón IV

Confío en que comprendas lo absurdo de las banderas

la necedad del ser humano

al imponer límites geográficos, raciales

e incluso familiares

 

confío en que rehúyas de los himnos de toda índole

y que construyas tu identidad con criterios amplios

 

que tus raíces nutran el árbol de tu vida

pero sin aprisionarlo

que permitan que su tronco crezca con solidez

hacia cualquier horizonte al que se incline

[sigue…]

Ustedes se llevan esa enseñanza. Aunque a lo mejor no lo saben todavía, ustedes ya son más tolerantes, más flexibles, más empáticos y más humildes. Estos rasgos les permitirán cambiar el mundo o por lo menos intentarlo. Es de verdad un gran placer haber coincidido con algunos de ustedes, aprender de ustedes y cargarme de esta energía tan positiva que gano cada vez que doy clases de literatura.

 

R.III

 

 

 

 

Agradezco las fotos a la ágil mano de Zaida del Rio, y a los estudiantes Gaudi y Lenadro que llevaban teléfonos de alta gama para cristalizar estos recuerdos.

 

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Cuando la verdad dejó de ser un valor

 

Llevo unas semanas queriendo escribir sobre los anuncios protagonizados por Fernando Alonso y Marc Márquez, en la última campaña de una empresa de telefonía móvil. Sin embargo, lo que me ayudó a decidirme a hacerlo fue una conversación con mi hijo (R.IV) que más adelante contaré. Creo que es importante pararse a pensar de vez en cuando sobre la importancia que tienen algunos valores en nuestro día a día. Hoy me centraré en la verdad y la honestidad y, con ello, espero poder ejemplificar a qué nos referimos cuando se habla de crisis de valores o eso de que los valores se están perdiendo en nuestra sociedad contemporánea. Empecemos con los dos spots publicitarios.

En el primero se ve una conversación en la que un tipo le dice a Fernando que lo mejor sería decirle la verdad a su madre; que ver una de las carreras de Alonso tiene prioridad sobre el festejo de su cumpleaños. Le explica a Fernando que su madre comprenderá las razones de peso como “que ese circuito te va muy bien”, o que “dan lluvia”. Cualquier madre comprendería lo importante que será ver esa posible gran carrera: “además mi madre puede celebrar su cumpleaños el sábado”. Fernando Alonso, que le escucha con mucha paciencia, termina por aconsejar: “Olvídalo, miéntele”. Y con ello parece decirle “no te compliques la vida, ahórrate las explicaciones, pon un pretexto importante para faltar a su cumpleaños y ve mi carrera”.

Una situación parecida ocurre en el anuncio de Marc Márquez, pero en esta ocasión otro personaje, a pie de una barbacoa y con el toque de una vieja amistad, entabla conversación con Marc. El desconocido tiene el compromiso de celebrar el santo de su padre. La fórmula es la misma que en el otro spot: “va a ser un carrerón”, “es una pista rapidísima”, “con curvas para hacer tus derrapes”, bla, bla. “¿Qué padre no entendería eso?”, parece decir el chico. “Además, los santos no se celebran”, termina afirmando. ¿Y qué contesta Márquez? “Olvídalo, invéntate algo”. Nuevamente el mensaje es “con la verdad no vas a conseguir nada”.

El otro día R.IV me contaba que había ido a comer con una amiga a un sitio de hamburguesas. La señorita que les atendió confundió el cambio y les devolvió más dinero del que debía y ambos se lo callaron. La anécdota no terminaba ahí, pero no pude esperar para reprenderle. “Si te diste cuenta del error, ¿por qué no le devolviste el cambio que te había dado de más?”. Hasta ese momento él no se había dado cuenta de su error, porque su expresión, antes pletórica de felicidad, cambió automáticamente. Ya era demasiado tarde, porque ahí no terminó la reprimenda: “lo que más me asombra es que me lo estás contando con una especie de orgullo que no termino de entender. ¡Qué listo te debes de sentir! Igual de listo como se siente Bárcenas u otro de esos políticos de los que me ves quejarme cada vez que aparecen en televisión. Pues que sepas que no veo diferencia entre tú y ellos cuando haces algo así”. Su semblante, ahora de seriedad, mutó en tristeza.

¿Fui duro? Quizá, pero si no somos los padres los que inculcamos el valor de la honestidad quién va a venir a enseñarlo. Una vez que le dejé en el colegio, porque venía contándomelo cuando lo llevaba de camino, me puse a pensar: ¿cuántos padres le habrían reprendido? Estoy convencido de que muchos habrían actuado de forma similar a mí, pero también creo que muchos le habrían reído la hazaña. Algunos, tal vez, sin reírsela, simplemente no se hubieran dado cuenta de la falta de ética que hay detrás de esa acción. No descubro una realidad oculta cuando digo que vivimos en una cultura que premia la mentira. Ya he hablado de este tema en la entrada Orgullosos de nuestro español. El ser deshonestos está a la orden del día. La corrupción es motivo de enfado y es habitual criticar a los políticos, banqueros y empresarios que incurren ello, pero en la primera oportunidad muchos se quedarían con el cambio equivocado que les devuelve el pobre empleado al que, además, se le tacha de “pringado”. Pongo este ejemplo, pero pasa lo mismo cuando uno se ahorra el IVA aceptando pagar en negro alguna chapuza, cuando se enchufa a un amigo en un trabajo aun sabiendo que no es apto para el puesto, el copiar en un examen, plagiar un trabajo o tantos otros ejemplos de la vida diaria. Y claro, el que lo hace se siente bien listo saliéndose con la suya. La vergüenza brilla por su ausencia en esas situaciones. ¿Por qué? Porque cuando se cuentan estas batallitas la gente aplaude, en lugar de sacar los colores.

España no tiene muchos héroes; personas a las que podamos ver con orgullo hacia arriba. Pero bueno, se cuenta con personas sobresalientes en el mundo del deporte y del espectáculo (también en otros sectores, como la educación, el arte, las ciencias, pero esos viven en la sombra). Dos de ellos, sin duda, son Fernando Alonso y Marc Márquez. Habrá mucha gente que les siga con devoción. Podemos admirarles, porque en aquello a lo que se dedican, son de los mejores a nivel internacional. ¿Por qué se prestan para un anuncio en el que se pone el valor de la honestidad a la altura del betún? Esta vez no tengo respuestas, sólo preguntas. La mentira y la corrupción nos rodea en la vida cotidiana, ¿pero tenemos que oírlo también de esas pocas personas que tenemos en un pedestal? ¿Soy el único que se da cuenta? ¿Estoy siendo muy moralista? ¿Me he vuelto un carca? ¿No hacerlo tan sólo sería producto de una doble moral?

Quiero pensar que las reprimendas pueden ser semillas. Quizá en un futuro podamos cosechar de nuevo el valor de la honestidad, que ahora es un producto que se anuncia con el letrero de “agotado”.

R.III

 

Sólo la foto de “indignarse no es suficiente” es mía

 

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Y la de Orgullos de nuestro español

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Algunos consejos de Schopenhauer

Arthur Schopenhauer no fue un alma jovial. Su agrio carácter y misantropía le hizo acreedor de muchas enemistades. Incluso llegó a distanciarse de su propia madre, Johanna Henriette Trosenier, una reputada escritora de Weimar sin la cual Schopenhauer no hubiera conseguido editar sus libros. Más adelante cuando dejó la profesión de comerciante a la que su padre le había obligado y haber hecho unos cuantos cursos de medicina, se acerca al mundo de la filosofía. Al terminar la carrera y doctorarse comienza su primera gran obra: El mundo como voluntad y representación. Dedica cuatro años a su escritura y gracias a las amistades de su madre (con quien por entonces todavía se entendía) consigue su publicación, aunque no encuentra el éxito que esperaba. En ella habla de la voluntad como el móvil de todo ser viviente. La voluntad en cuanto tal es querer y deseo y esto empuja a ser y a preservar este ser (aun a costa de pasar por encima de otros seres, porque la voluntad es egoísta).

Hacia sus 31 años (1819) consigue una plaza como docente en la Universidad de Berlín. En esta universidad también enseña su más terrible enemigo (así lo veía el mismo Schopenhauer)  en el mundo de la filosofía. Ni más ni menos que el mismísimo Hegel. Y para demostrar esta animadversión consigue que sus cursos coincidan en horario con los que imparte Hegel. Su abierta competición no obtuvo los resultados que esperaba y sólo algún alumno perdido asistió a sus clases, mientras que Hegel ya llenaba anfiteatros.

Shopenhauer no llegó a tener el reconocimiento que esperaba, pues él consideraba que su obra filosófica era una revolución sólo comparable con la de Aristóteles o Kant. Pero una vez publicada  Parerga y paralipómena, con 66 años, su renombre creció y llegó a influenciar a grandes celebridades; por citar una referencia española, se puede hablar de Pío Baroja. El árbol de la ciencia lleva el pensamiento schopehaueriano a la ficción.

Lo cierto es que por encima de su pesimismo, su odio hacia la humanidad y su amarga personalidad se encuentra un gran pensador. Hay que admitir que detrás del personaje, se encuentra un puñado de frases que son como golpes que sacuden el alma. Verdades incuestionables… aquí va una muestra:

“Sólo existe un error innato y éste es que creamos que estamos aquí para ser felices” (El mundo como voluntad y representación).

“Sólo los santos y los ascetas pueden ser los aquietadores de la voluntad por antonomasia” (El mundo como…)

“Los goces más elevados, variados y duraderos son los espirituales, aun cuando en la juventud podamos habernos engañado tanto respecto a ellos.” (Aforismos sobre el arte de saber vivir).

“Un buen carácter, apacible y moderado, puede estar satisfecho en circunstancias pocos favorables, mientras que uno codicioso, envidioso y malvado, no lo estará incluso hallándose rodeado de riquezas.” (Aforismos…).

“Hemos de dejar entrar la jovialidad por la puerta ancha cuando se presenta; pues nunca llega en mala hora.” (Aforismos…).

“La eminencia de espíritu conduce a la insociabilidad.” (Aforismos…).

“[…] quien concede mucho valor a las opiniones de los seres humanos, los hace dignos de un honor que les queda demasiado grande.” (Aforismos…).

“Sin embargo, la especie más baja de orgullo es la vanidad nacional. En efecto, ésta denota en quien la sufre la carencia de cualidades individuales de las que pudiese sentirse orgulloso, puesto que de ser así no recurriría a aferrarse a otras que tiene que compartir con millones de individuos.” (Aforismos…).

“Uno gana siempre cuando sacrifica placeres a fin de evitarse sufrimientos” (Aforismos…).

“Es realmente la mayor de las locuras querer transformar este escenario de lamentaciones [el mundo] en un lugar de recreo […]” (Aforismos…).

“Para no acabar siendo realmente desdichado, el medio más seguro es que no se pretenda ser muy dichoso.” (Aforismos…).

“A fin de gustar en una sociedad como la nuestra, habremos de ser completamente nulos e idiotas […]” (Aforismos…).

“La mayoría de las sociedades están hechas, pues, para que quien las cambie por la soledad haga, desde luego, un buen negocio” (Aforismos…).

“Sabido es que los males aparentan ser más llevaderos cuando se soportan en compañía: la gente parece contar entre estos males al aburrimiento; de ahí la necesidad de reunirse para aburrirse en sociedad” (Aforismos…).

“Si en los hombres, tal y como son en su mayoría, pesara más lo bueno que lo malo, sería aconsejable confiar más en su justicia, equidad, bondad, fidelidad, amor o compasión que en su temor; pero como sucede al contrario, también lo contrario es lo más aconsejable” (Aforismos…).

“La distancia y la ausencia prolongada perjudican cualquier amistad, aunque cueste confesarlo.” (Aforismos…).

“Se advertirá igualmente que para hacer valer la razón frente a los necios y los imbéciles sólo hay un camino: no hablar con ellos.” (Aforismos…).

“Los amigos se dicen sinceros, pero los enemigos lo son mucho más” (Aforismos…).

“Ningún dinero perdemos con tanta ventaja como el que nos timan, pues con él, al menos, compramos nuestra prudencia futura” (Aforismos…).

“Los actos malvados se expían quizá en el otro mundo, las tonterías se pagan ya en éste.” (Aforismos…).

“<<ni ama ni odia>> constituye una parte de toda la prudencia mundana. <<No decir nada y no creer nada>> la otra”

“Dejar entrever la cólera u odio en gestos o palabras es inútil, es peligroso, es necio, es ridículo, es vulgar. Uno no debe jamás mostrar la cólera o el odio sino con los actos […] Sólo los animales de sanfre fría son venenosos”.

Para terminar mi aforismo preferido y que, creo, puede resumir la filosofía práctica de Schopenhauer:

“Perdonar y olvidar significa tirar por la ventana experiencias compradas a buen precio.” (Aforismos).

¿A que es la alegría de la huerta?

R.III

 

 

 

 

 

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