Plegaria a Ganesha

Te pido a ti simpático dios de cabeza de elefante que poses tu mirada en mí. Aunque viva lejos de tus dominios escucha esta plegaria y no la desatiendas. Ejecuta la labor para la que has sido creado en este exótico creyente que desde esta esquina te implora. Libra mi camino de cualquier obstáculo, pues me vendrían bien unos meses de tranquilidad. Si miras mi historial te darás cuenta de que no termino de salir de un problema, para meterme en el siguiente. De atolladeros tú eres el más sabio y consigues abrir camino a tus fieles súbditos con esa destreza que te caracteriza.

¡Ay, Ganesha! ¿Cómo consigues librarnos de los obstáculos, cuando tú mismo no viste el lío en el que te metías? Cuando Parvati te pidió que vigilaras su intimidad impidiendo que nadie la observara mientras se daba un baño. ¿No pensaste que Shiva no iba a pararse a reflexionar que mantenías tu mirada fija en la lejanía teniendo tus ojos tan cerca de su mujer? ¿Cómo no anticipaste que ese favor te costaría la cabeza? Ahora sobre tus hombros se yergue la testa de la primera criatura que pasó cuando Parvati reprochó al gran Shiva su impaciencia. Gracias al cielo te devolvió a la vida infinita que ahora plugo.

Adorable dios de cuatro brazos escucha mi plegaria y recibirás mi adoración. Obra ese milagro que aleja las dificultades de quien te evoca. Haz honor a tu nombre y elévate por encima de otros dioses del panteón hinduista. Unos meses, no pido más, Ganesha.  Tu súbdito, el más exótico, te estará mil veces agradecido.

R.III

 

Ganesha

Mi rincón preferido de la librería

 

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Si te ha gustado esta entrada puedes leer: A problemas filosóficos, decisiones salomónicas.

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Política electoral en tuits

Nos hemos acostumbrado a leer cosas breves. No importa lo complejo del mensaje, por favor, no nos pasemos de 280 caracteres y mucho mejor si lo hacemos en 140 (no prometo tanto). Así que aquí unas cuantas reflexiones sobre política electoral en formato tuit:

 

  • VOX: partido que encarna la paradoja de la tolerancia de Popper: si somos ilimitadamente tolerantes seremos destruidos por los intolerantes. Es decir, si dejamos entrar a ese lobo vestido de cordero democrático, empezará por comerse esos derechos que dábamos por sentados.

 

  • El votante de Ciudadanos debe ser consciente de que sólo perpetuará el gobierno del PP con su voto. Lo ha dicho Rivera, quien formará gobierno con Casado y, por ende, de forma indirecta, con Abascal.

 

  • El PP… ¿en serio tengo que explicar algo en un tuit? Bueno, me valen 18 caracteres: corrupción impune.

 

  • Se puede ser progresista respetando la Constitución Española. De hecho, como está mostrando Podemos, si siguiéramos los artículos de la Constitución tenderíamos a una política inclusiva y respetuosa con derechos fundamentales (sanidad, vivienda, etc.).

 

 

  • ¿Alguna medida positiva específica de VOX? Su política sólo busca chivos expiatorios (los que traicionan España, inmigrantes, musulmanes, feminismos…) para hacer creer a sus votantes que estos colectivos son el origen de sus problemas. Y lo peor de todo es que les funciona.

 

  • El PSOE puede ser un voto útil para tener un gobierno progresista. Pero no olvidemos que también tienen las manos manchadas por la corrupción. ¿No deberíamos darle la oportunidad a quién no las tiene?

 

  • ¿Desde cuándo es malo dialogar? Los que no quieren hablar de política plurinacional ¿cómo quieren resolver el problema? ¿A palos?

 

  • Los que defienden una bajada de impuestos nunca han tenido que usar el sistema nacional de salud con un problema grave. ¿Quieres una educación accesible y de calidad, mantener ese sistema de salud? Bajar los impuestos (en especial las rentas altas) no es una buena salida.

 

  • ¿Qué se puede esperar de alguien que te envía las papeletas envueltas en plástico?

 

  • Creo en la igualdad de oportunidades, creo en la justicia social, creo en la diversidad y creo que unid@s Podemos conseguirlo.

 

R.III

 

P.s.- no son buenos, pero no quería quedarme con las ganas de escribir esto antes de la jornada de reflexión.

Sin título


Reubicación

Sinopsis

Dhanu es miembro de un grupo de exploradores, liderado por Abril, que tienen como misión viajar al pasado. Tienen encomendado el objetivo de rescatar a unas personas que viven confinadas en un centro de reubicación. Estos centros son ciudades enteras destinadas a dar asilo centralizado a los inmigrantes y refugiados que entran en masa a Europa. La iniciativa que motiva la creación de estos inmensos centros es el autoabastecimiento de sus habitantes. Aunque la idea inicial era hacer frente, de la manera más humanitaria posible, a la crisis migratoria que se había encrudecido, lo cierto es que con el tiempo se convirtieron en enormes prisiones donde se veían vulnerados los derechos humanos de las personas que ahí vivían.

Bajo la tutela de Abril, Dhanu y sus compañeros tendrán que sacar de uno de estos centros de reubicación a un grupo heterogéneo de habitantes con el fin de traerlos consigo de vuelta a su tiempo. Dhanu es la encargada de establecer las coordenadas del desplazamiento espacio-temporal que situará al grupo de viajeros en el centro de reubicación en el momento adecuado. Sin embargo, un pequeño error de cálculo parece poner en peligro la enigmática operación.

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Portada provisional

 

Editorial Tandaia

Desde su origen, en 2014, Tandaia ha tenido perfectamente claro su objetivo; dar una oportunidad a quienes, derrochando calidad, otras editoriales se la niegan. Siguiendo esta línea, en apenas un par de años contamos con cuatro colecciones de Ficción dirigidas a distintos géneros —desde la novela histórica hasta la literatura juvenil, pasando por el noir o el alt-lit— y una de no ficción.

Campaña para publicar Reubicación

Para poder publicar esta novela, a través de la editorial Tandaia, se ha organizado una campaña de crowdfunding.  Si eres un seguidor de Cuando el hoy comienza a ser ayer y quieres participar en esta campaña de preventa que tiene como objetivo publicar la la novela Reubicación, por favor, entra en el siguiente enlace:

Pincha aquí

Una vez publicada la obra te llegará antes de que salga a la venta. Tiene un coste de 16€ y los gastos de envío son gratis dentro de España. Para cualquier otro lugar del mundo los gastos de envío son de 3€.

Gracias por tu colaboración

R.III

 


Orteguita, otra vez.

“[…] después de todos los malos consejos que no tenían nada que ver con la vida”

Afterlife, Arcade Fire

Nihil est ab omni parte beatum

[no todo es perfecto]

Horacio, Odes 2.16

“Tienes que triunfar en la vida”. “¡Sé feliz!”. “Ama el empleo que tienes y no tendrás que trabajar un sólo día de tu vida”. “¡Hazlo!”.  “Lo mejor está por venir”. “Cree en ti y todo será posible”.  Te han dicho tantas tonterías que hasta te las has llegado a creer. Como todos, te consuelas. Porque en eso no estás solo, Orteguita. Esta sociedad nos ha contado que somos los protagonistas de “nuestra” vida, lo que quiere decir, “de la vida” en general; todos los demás son actores secundarios que van y vienen. También nos han metido en la cabeza que “debemos” vivir con plenitud y, peor aún, que sólo está en nuestras manos el poder hacerlo. Y tú no niegas que los humanos tenemos cierto margen de libertad, por eso te gusta tanto esa frase de Sartre: “somos aquello que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. Pero lo primero que han hecho con nosotros es convencernos de que hemos venido a esta vida para ser felices, piensas. Y, hasta donde recuerdas, tú nunca has firmado eso, Orteguita.

Por eso es que hoy, como suele pasarte con los días lluviosos, ya estás repasando los “¿logros?” y los fracasos. Haces tu lista, Orteguita, y la jodida balanza te hace escribir. ¿Te quieres convencer de que por lo menos eso nadie te lo ha arrebatado? En el fondo a ti también te encanta sentirte el actor principal, cuando no dejas de ser una marioneta más. ¿Dónde quedaron esas grandes esperanzas?  La realidad, que es tozuda, te ha ido imponiendo el yugo de la mediocridad. ¿Y si aceptaras de una vez esa cita con la conformidad? ¿No serías más feliz con tus vinos, tus novelas, la gente que te rodea, tus viajes? ¿No sería más fácil todo si dejaras de añorar lo que no fue; lo que no será? ¿Y acaso puedes describir lo que quieres, Orteguita?  ¿No será otra de tus ideas etéreas? La dichosa entelequia de una vida virtuosa.

 Siempre has tenido este sentimiento. Hay momentos —no sólo cuando llueve, ¿verdad Orteguita?— en los que te sientes pequeñito. ¿Es la incertidumbre por lo que pasará en el futuro? ¿Es la cruel evidencia de todo lo que no has alcanzado?  Por lo menos antes tenías el consuelo de la juventud. Antes contabas con el amparo de esa “sonrisa de muchacho soñoliento —seguro gustar-”, pero que, como dice Jaime Gil de Biedma, ahora tan solo “es un resto penoso/ un intento patético” que ya no convence a nadie.

Y es que hasta escribir estas líneas, Orteguita, ¿no te das cuenta? Rechazas las estúpidas recetas de la autoayuda, pero te confeccionas una estrategia para sentirte mejor mientras vas escribiendo. ¿Eso es lo que quieres? ¿Una palmadita en la espalda? ¿Alguna palabra alentadora? ¡Ay, Orteguita! Si sigues pensando tanto en la vida, en la plenitud, en la felicidad… vas a perder el tren ¿o ya lo has perdido? Igual que todos, Orteguita, ¿ya ves como no puedes dejar de sentirte protagonista de esta historia? ¿O piensas que los demás han encontrado esa plenitud? Mira, no seas ingenuo ya, cierra este texto, y mejor ponte a trabajar.

Y el cielo sigue gris.

R.III

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Si te ha gustado esta entrada, visita Hormigas en el universo

O si quieres saber sobre los temores de Orteguita, puedes visitar Tus miedos

 

 

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Cuidar entre líneas

Cuidar entre líneas tiene como principal objetivo conmemorar las veinte ediciones del Certamen de Relatos Breves San Juan de Dios. Se trata de un concurso que va dirigido a profesionales y estudiantes de enfermería y fisioterapia con interés en dejar plasmada las diversas experiencias del cuidar. El certamen busca estimular la creación literaria poniendo de manifiesto los aspectos humanos que desempeñan en su trabajo habitual estos profesionales de la salud. Esta actividad está organizada por el Centro Universitario Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija, perteneciente a la Fundación San Juan de Dios y adscrito a la Universidad Antonio de Nebrija.

            No se trata del único libro publicado con textos del Certamen de Relatos Breves San Juan de Dios. El primer compendio de cuentos apareció en 2010  bajo el título de Cuidar en la fragilidad recogiendo las mejores narraciones recibidas en las primeras dos etapas del Certamen. Más adelante se hablará en profundidad sobre las distintas fases que ha vivido este concurso literario en el capítulo destinado a la historia de este proyecto y que ha tenido como protagonista desde su origen al actual Presidente del Certamen, Julio Vielva.

            Los escritos que aquí se incluyen son los pertenecientes a la tercera etapa del certamen que comienza con la creación del Centro Universitario San Rafael-Nebrija. Comprende, por tanto, de los relatos ganadores desde la edición XIV (2012) hasta la actual, número XX (2018). Las narraciones no se presentan de forma cronológica, sino que han sido agrupadas a partir de temas diferenciados, pero que giran en torno al mundo del cuidado que brindan los profesionales de enfermería y fisioterapia.  El primero de ellos presenta el Cuidado a través del arte, ya que cuando se habla de una atención holista lo que se persigue es abordar, a través del cuidado, las distintas dimensiones de la persona (biológica, psicológica, espiritual, social…). La lectura de una historia, el uso terapéutico de la música o el impacto emocional de una representación teatral pueden ser más trascendentales para el paciente que cualquier medicamento.

El segundo apartado se titula Cuidar sin fronteras, porque la atención debe brindarse en igualdad de oportunidades (que no de igual manera). Para conseguirlo parece esencial el cultivo del valor de la hospitalidad tan necesario en estos tiempos aciagos y que siempre ha sido un signo distintivo de la Orden de San Juan de Dios. A su vez, para poder brindar un cuidado holista es fundamental prestar atención a las diferencias culturales. En este apartado se encuentran historias que hablan de la cooperación de algunos profesionales de la salud en diferentes partes del mundo, en otras palabras, llevar el cuidado más allá de las fronteras o, dentro de estas, asegurar que pueda llegar a todos por igual, sin importar su procedencia.

El tercer epígrafe se llama Cuidar la esperanza. César Vallejo decía en su poema Los heraldos negros “que hay golpes en la vida, tan fuertes” que el hombre “¡pobre! vuelve sus ojos” como intentando encontrar un halo de esperanza. La muerte, la enfermedad, el dolor pueden sacudir todo lo vivido. En este apartado los relatos muestran el papel de los profesionales de la salud para colaborar en el proceso de resiliencia de sus pacientes. Cuando la vida parece haber perdido su sentido es de suma utilidad el apoyo, la empatía, la compasión, entre otros aspectos para ayudar a vislumbrar nuevos caminos por recorrer, es decir, un nuevo sentido que devuelva la esperanza.

El cuarto epígrafe trata sobre El cuidado del otro a partir de muchas de las dimensiones que fundamentan la relación del profesional de la salud con sus pacientes. Competencias que humanizan la atención sanitaria y que deben ser adquiridas y trasferidas a la práctica por los profesionales de enfermería y fisioterapia. De ahí que el último apartado verse sobre ese proceso de aprendizaje a través de relatos que comentan ese momento de sensibilización en el que la profesión deja de ser sólo un aspecto técnico, para convertirse en un cuidado que requiere un abordaje holístico. A ese apartado se le tituló en concordancia: Aprender a cuidar.

Esperamos que Cuidar entre líneas permita al lector adentrarse en el universo poliédrico de la salud, la enfermedad, la muerte, la esperanza, el duelo y muchos otros conceptos relacionados con el cuidado. Agradecemos a todos los autores de los relatos aquí presentados su ayuda por sensibilizar y mostrar la importancia de la humanización de la atención sanitaria. También a todos los participantes de las distintas ediciones del Certamen de Relatos Breves San Juan de Dios, así como a los colaboradores (miembros del jurado, autoridades y personal del Centro Universitario San Rafael-Nebrija) que dan vida a esta iniciativa.

R.III

 

 

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Este libro se puede descargar si haces clic en esta enlace: https://www.fundacionsjd.org/es/publicaciones/21/cuidar-entre-lineas

 

 

 


La humanización de la salud sólo se consigue con las humanidades

Cuando estoy frente a alumnos de ciencias de la salud me gusta hacerles las siguientes preguntas. ¿Qué tipo de profesional prefieres? ¿Un médico grosero, antipático, que te trate mal, pero que acierte en el diagnóstico de tu enfermedad y te salve la vida o un médico amable y empático, pero que pueda errar en la causa y tratamiento de tu patología? La inmensa mayoría contesta sin mucha duda que prefieren el primer tipo de médico; qué importa que el profesional de la salud no se muestre empático, lo que se espera de ellos es que te salven la vida. Los filósofos Antonio Casado y Cristian Saborido definieron el concepto de cultura bioética que consiste en ese grupo de expectativas y presunciones sobre el trabajo diario en el ámbito de la salud. Es decir, la idea que tenemos los legos (personas que no pertenecemos al sector sanitario) sobre el día a día de los profesionales de la salud. La mayoría de los alumnos con los que trato este tema también podrían entrar en este grupo, pues todavía no saben exactamente lo que será su futura vida profesional.

Gran parte de esta cultura bioética la generamos a partir de las noticias que escuchamos en los medios de comunicación, los libros que leemos y, sobre todo, de los productos audiovisuales que consumimos. En este último punto hay cuanto menos dos series de televisión que han tenido un impacto en nuestra cultura bioética: House y The Good Doctor. Ambas han influido en generar una serie de ideas equivocadas sobre la atención médica. Tanto el Dr. House, como el Dr. Murphy son dos médicos que podrían considerarse genios y que siempre aciertan en el diagnóstico de las extrañas enfermedades que presentan sus pacientes. Atinan, según estas series, ahí donde otros profesionales fallan. Sin embargo, en el caso del Dr. House estamos hablando de un médico insensible, carente de empatía, que considera que el paciente siempre miente y que llega incluso a ridiculizarles con su particular humor negro. El Dr. Murphy no es que sea un cretino como House, pero al tener asperger (un trastorno del espectro autista) no cuenta con las competencias relacionales que le permita mostrar su empatía hacia el paciente, comunicar de manera sensible los diagnósticos o hacer sentir la confianza al paciente en su labor asistencial. Estos personajes ejemplificarían al primer tipo de profesionales en la pregunta que planteo a los estudiantes de ciencias de la salud.

Ambos personajes pertenecen al mundo de la ficción. Son un producto comercial inexistente en la vida en real. Las series no muestran lo que pasa en realidad en un hospital. Basta pensar cuántas enfermeras aparecen en estas series o cuántos servicios asistenciales existen en el mundo donde un médico sea capaz de saltarse los protocolos de actuación sin consecuencias negativas para él o que cuente a su vez con un equipo de doctores a su completa disposición como pasa con House. El día a día de los profesionales de la salud (los de verdad) dista mucho de lo que se ve en estas series. Además, existe un peligro cuando nos dejamos influir por estos contenidos audiovisuales y consideramos que así es la atención sanitaria. Dentro de estos prejuicios se encuentra el considerar que el objetivo del personal sanitario estriba en curar enfermedades. Para empezar la mayor parte de las patologías no se curan, se controlan. Albert Llovel, médico, escritor y enfermo, decía: “Yo ya acepto que no me van a curar, pero me costaría aceptar que no me van a cuidar”. El cuidado de los pacientes parece ser un aspecto mucho más relevante que el curarles, pero de ello nunca se habla. Para poder cuidar con calidad hay que ser un profesional de la salud empático, compasivo, que irradie confianza… Otro gran peligro que se desprende de la cultura bioética es la deshumanización de la atención sanitaria al ver en el paciente una patología, en lugar de considerarle una persona cuya dignidad está por encima de su condición socioeconómica o cultural. En palabras de Edmund Pellegrino: “para curar a otra persona debemos comprender cómo la enfermedad lesiona su humanidad”.

En la actualidad se está haciendo un enorme esfuerzo por humanizar de nuevo la salud. Sin embargo, para ello es fundamental llevar el conocimiento de las humanidades a la formación de los estudiantes de ciencias de la salud. Mostrar que no todo se trata de saber poner una vía, administrar un fármaco o diagnosticar una patología, es decir, de una formación técnica. Es cierto que en los actuales programas universitarios existe una atención relativa a asignaturas como psicología, antropología de la salud, comunicación sanitario-paciente e, incluso, la bioética ha ido entrando en los planes de estudio. No obstante, hay una marginación de disciplinas como la literatura, la historia y la filosofía (enfocadas a la salud) que podrían dotar de humanidad a estas profesiones. Un aspecto que recuerda aquella frase de José Letamendi: “el médico que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe”.

El profesional de la salud siempre ha sido una figura admirada. Esto se debe a que existen un personal sanitario que con sus cuidados, amabilidad, empatía y compasión consiguen permanecer en el recuerdo de sus pacientes. No debemos olvidar que cuando uno acude a ellos lo hace en un estado de fragilidad. La enfermedad le recuerda al hombre su vulnerabilidad, por eso es que en esos momentos agradecemos la compañía no de un buen profesional de la salud, sino de un profesional de la salud bueno.

 

R.III

 

salud y humanidades

 

Este texto apareció en la revista Nuestra Revista, n. 28 de enero de 2019.

 

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Si te ha gustado esta entrada visita una reflexión sobre Comunicación, ética y salud.

 

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El misterio en ti desperté*

Conocí a Alexander Anchía en la Universidad Nebrija. Un día se acercó al Centro de Estudios Hispánicos donde yo trabajaba como profesor. En cualquier caso no fue el entorno, sino nuestra afición literaria lo que nos unió. Quedamos varias veces para tomar unos vinos mientras charlábamos de poesía, narrativa o simplemente nos contábamos nuestros proyectos y jugábamos a arreglar el mundo. Desde aquellos días de Nebrija, por ya más de un lustro, nos seguimos la pista pese a la distancia. Nos recomendamos sitios para poder publicar o nos pedimos consejos con algunos de nuestros textos.

Aunque no soy una persona religiosa, a raíz del poemario de Alexander, El misterio en ti desperté, me he puesto a leer a Rabindranath Tagore con la esperanza de que también su poesía despierte el Misterio en mí.  También es cierto que, como profesor de antropología, siento un inmenso respeto por el hecho religioso, no importando la fe a la que corresponda y es un tema que siempre me ha interesado. Pero lo cierto es que yo no soy capaz de creer ni en un orden trascendental, ni en un ser que lo haya puesto en marcha. Por esta razón, cuando Alexander me pidió presentar su poemario pensé que quizá no era la persona adecuada para hacerlo. De hecho, llegué a creer que no iba a conseguir entender o disfrutar los poemas que El misterio en ti desperté contenían. Bastó llegar al primer poema Encrucijada para que se disipara toda duda… Como dice un verso de esa poesía “sé a quién embriagar de asombro”, así mismo me sentí yo conforme me iba zambullendo en la lectura del poemario: embriagado.

Alexander hace una relectura del acto religioso. Intenta alejarse del adoctrinamiento, que como él mismo expresa, no hace más que “herir al asombro”. Y en esto reside de manera fundamental la aportación que hacen estas poesías a la vida espiritual. Porque no es lo mismo religiosidad que espiritualidad. De hecho, la religiosidad sin espiritualidad es simple fanatismo como muestra el siguiente diagrama.

 

espiritualidad

El misterio en ti desperté hace una relectura de esa religiosidad, tratando de llevarla de nuevo al terreno de lo espiritual. Ahí es donde nace la crítica que hacen los místicos a las escrituras. Intentando “rebasar los dogmas”, revelando aquello “escondido en los maderos” como diría Anchía. Una lucha para que “la cátedra vaya más allá de fórmulas, flores y aplausos” y se recojan los frutos que da el silencio y la meditación. Me gusta pensar que este libro es una revolución. Quizá una revolución pequeña, pero un movimiento de cambio al fin. En mi imaginación no soy capaz de apartar el siguiente símil. Tengo en la mente la imagen de Lutero pegando las 95 tesis en la Iglesia de Todos los Santos en Wittenberg, dando comienzo así a la Reforma Protestante… me lo imagino clavando ese documento censurando los abusos de la Iglesia en el gran portal de la iglesia y de pronto se gira como para verme por encima del hombro y es la cara de Alexander la que veo, con esa sonrisa tan suya, tan amigable, tan pacífica. Quizá es una comparación exagerada. Es probable que Alexander se quede alucinado con mi comparación, pero no puedo dejar de pensar en este libro como una llama nueva para abordar los misteriosos caminos de la fe.

Por otro lado, no creo que sea para menos. Alexander Anchía nos habla de la casa de Dios como un sitio que no debería estar limitado por los artificios del hombre. ¡Cómo va a estar Dios sólo en una Catedral, en una Mezquita, en un Templo Hindú o en una Sinagoga por más inmensas que sean! ¡Pamplinas! De existir una casa de Dios esta debe de estar “en cualquier espacio”; ahí “donde irrumpa la luz” o donde sonríe un niño, nos dice Anchía.   Es decir, en todas partes. Y es que el Misterio en ti desperté habla de una iglesia “que comprende lo que busco” yo como persona individual. No lo que quieren que busque imponiendo sobre mí designios de otros.

Y por supuesto, el verbo. La palabra que es ese espacio… ese medio con el que nos quiere transmitir algo inefable: el misticismo. Ya Wittgenstein dijo que de lo que se puede decir se puede decir claramente y de lo que no es mejor callarse. De lo que hay que callarse es lo que rebasa nuestros límites del lenguaje y, por tanto, nuestros límites de conocimiento. Como no podemos definirlo con palabras, porque parece que la esencia de lo inefable se nos escurre de las manos, es mejor no intentarlo. Wittgenstein pensaba en especial sobre el misticismo y la ética. Dice en su diario: “No ayuda a rezar el arrodillarse, pero uno se arrodilla”. ¿Por qué? Explicarlo carecería de sentido, pero eso no quiere decir que el fenómeno no esté presente.

Alexander consigue a través de la poesía llevarnos a ese mundo espiritual. A que formemos parte de su revolución. A que nos dejemos asombrar con esas “palabras que exprimen estrellas/ malabares donde el poeta/ echa a suerte sus metáforas”.

R.III

 

el misterio en ti desperté

 

Presentación Alexander

Presentación del libro El misterio en ti desperté

 

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Si te ha gustado esta entrada no dejes de visitar Carlos Candiani y los hinóspitos caminos del ser

 

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*Basado en el texto que usé para presentar el poemario de Anchía.


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