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El online self

El online self, o lo que sería algo así como mi yo virtual, es todo lo que somos y hacemos en internet. Desde lo que aparece en google cuando escribimos nuestro nombre, hasta lo que publicamos conscientemente en nuestras redes sociales. Todos y cada uno de nuestros tuits, comentarios de facebook o fotografías del instagram. Todo cuenta, aunque le restemos importancia. Pese a pensar (y a veces nos pavonemos de ello) que estamos siendo muy originales, muy contestatarios o muy graciosos. Todo lo publicado por nosotros en internet configura ese yo virtual. Y ese yo a veces nos pasa malas jugadas, como le ha sucedido al recién estrenado responsable de cultura de la alcaldía de Madrid Guillermo Zapata. En el 2011 publicó unos desafortunados chistes en twitter sobre judíos, víctimas del terrorismo y otros. Chascarrillos que cualquiera de nosotros consideraría que no tienen trascendencia, pese a lo políticamente incorrectos que sean. No por la temática u ofensa de los chistes, sino porque podrían pensarse poco significativos cuando provienen de alguien que no es una figura pública. No obstante, pueden costar muy caro cuando se trata de un sujeto que ocupa un lugar de atención en la sociedad (ya sea político, periodista, artista o parecido). Zapata, a diferencia del otro tipo de políticos al que estamos acostumbrados en España, ha decidido dimitir y con mucha dignidad pedir disculpas. Que le durara tan sólo dos días un puesto que quizá pudo haber desempeñado muy bien, ya es bastante castigo.

¿Qué escribimos en nuestros muros? ¿Qué comentarios hacemos todos los días, sin apenas pensarlo dos veces? ¿Cuál es la imagen que hay de nosotros en internet? ¿Cómo hemos confeccionado nuestro yo virtual? ¿Nos puede llegar a causar problemas? Creo que el caso Zapata nos podría hacer reflexionar un poco sobre la imagen que queremos dar de nosotros en el ciberespacio. A mis alumnos les suelo decir que hoy en día casi todos los contratantes miran lo que aparece de los candidatos en internet. ¿Queremos que nuestros posibles jefes vean la foto de nuestra última borrachera? Lo cierto es que yo también suelo ver lo que aparece en la red de mis posibles contratantes, por esto de que la cosa sea justa, pero esa es otra historia. Nadie, o casi nadie en nuestras nuevas sociedades desarrolladas, está exento de contar con ese yo virtual. Me encanta la cara que se les pone a los estudiantes cuando aparecen sus fotos (que previamente he conseguido apenas navegar un poco) en una de las diapositivas de la presentación que les pongo cuando les hablo de estos temas. Fotos que no me cuesta más de diez minutos conseguir. Quedan sorprendidos de tal desfachatez. Lo cierto, es que sin tener que ser imágenes públicas estamos más expuestos de lo que creemos. A veces, aunque lo creamos, no le damos importancia… hasta que no te pasa lo que a Zapata, amigo.

Yo tenía otro facebook. Al igual que muchos, colgaba las fotos del bar con mis amigos, muchos selfies haciendo el tonto y muchos mensaje chistosos, por no decir estúpidos. Sin embargo, un buen día decidí dejar de usar el facebook para exhibir mi vida y utilizarlo para exhibir mi trabajo. No cabe duda que las redes sociales son una excelente forma de divulgar textos, fotografías, reflexiones y otro tipo de arte y pensamiento. No es baladí que esté tan cotizado lo del community manager en las empresas. Ahora el caso Zapata me ha hecho pensar ¿Qué tan borrado está ese online self que creí haber aniquilado? ¿Es posible que alguien, digamos un experto en informática, sea capaz de resucitarlo? ¿Qué pasa con nuestro online self cuando morimos? ¿Quién nos borra? ¡Caray! Cuántas preguntas acompañan a esta nueva forma de vida que tantas horas de esparcimiento nos da.

Mientras tanto… ¡Hala! A compartir este texto o cuanto menos a darme un like, ¿no?

R.III

Dibujo

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¿Será mañana el final de Facebook?

 Hoy es cuatro de noviembre y afuera en la calle llueve. Un soplo apocalíptico se percibe en el aire. La imagen de un anuncio invade mis reflexiones. Una pregunta consolida todo mi pensamiento: ¿Será mañana el final de facebook? No se trataría de una catástrofe natural, no moriría nadie, no tendría por qué caer la economía mundial, y sin embargo, la pregunta tiene un significado que en nuestros días eriza los bellos de la piel.

 

Facebook no existía en nuestro mundo una década atrás. No fue hasta el 2007 cuando esta red social comenzó su funcionamiento en el mundo hispano (año en que lanza su versión en español, francés y alemán).  ¿Cómo es posible que haya algo de inquietante en la desaparición de una red con la que la mayoría de las personas hemos sabido vivir prácticamente toda nuestra vida?  Y sin embrago, hay personas que no serían capaces de recordar cómo era su vida antes de facebook. Para otros, es sin lugar a duda uno de sus principales medios de entretenimiento.  Y, también es cierto, fuera de los más de 600 millones de usuarios de esta red, existen personas que la desaparición de este medio no les quitaría el sueño. Pero para los que ya forman parte del club ¿la muerte de facebook qué supondría?

 Esto viene a colación del comunicado que dio Anonymous sobre el aniquilamiento definitivo de esta red social que anunció ocurrirá mañana 5 de noviembre. Por el momento habrá que esperar. Mientras, el cielo gris sigue lanzando chorros de melancólica lluvia y yo subiré este escrito, quizá por última vez, a un incierto muro…

R.III 

 

 

Anexo:

Para los que todavía no lo sepáis Anonymous es un grupo personas que como su nombre lo dice se mantiene en el anonimato. Un movimiento que en apariencia no cuenta con líderes ni portavoces y que se oculta bajo la máscara del anarquista V de Vendetta, de la novela gráfica de Alan Moore y que después se llevó a cine con este mismo nombre (en 2006). Este grupo de ciberactivistas es complejo y difícil de definir dados los diversos golpes perpetuados a sitios web: desde una subida de vídeos porno, disfrazados con contenido para niños, a youtube -cuando la compañía comenzó a dar de baja vídeos musicales en 2009- hasta el bloqueo de páginas oficiales de Túnez el pasado enero como denuncia a la corrupción y crisis política de este país. No todos sus miembros son hackers, muchos de ellos forman parte de los foros de Internet y de protestas en las calles que realiza esta agrupación, por ejemplo el apoyo a WikiLeaks o en España los embates contra la ley Sinde (que da pleno poder a cerrar sitios web, sin la autorización de un juez), entre muchos otros.

Su lema no puede ser más esclarecedor:

Knowledge is free.                         El conocimiento es libre
We are Anonymous.                    Somos Anónimos
We are Legion.                                Somos Legión
We do not forgive.                         No perdonamos
We do not forget.                           No olvidamos
Expect us!                                         ¡Espérennos!

En una aproximación simplista, podría decirse que la actitud de este grupo va dirigida a la libertad de expresión. Ya que el mundo está en manos de unos pocos, lo menos que podemos hacer es denunciar sus trapos sucios. Que la sociedad parece un palacio muy bonito, pues miren el lodo de sus cañerías. Nos es la primera vez que lo anuncio, pero escucharemos más de Anonymous y no creo que tengamos que esperar mucho.


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