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Arcade Fire: Everything Now

La semana pasada Arcade Fire lanzó su último disco Everything Now. Ya me tenían completamente enganchado desde los adelantos que fueron presentando en videoclips. Los amigos que me conocen estarán pensando: “hasta la más horrorosa canción de Arcade Fire te dejaría extasiado” y quizá no se equivocan. Tengo una relación emocional con esta banda y no dudo ni un minuto al decir que es mi grupo favorito; pero si esto es así, es porque la música que hacen es alucinante. Como decía, ya desde la canción que pone título al disco, Everything Now, primer avance del disco, se anticipaba ese tono épico al que nos tienen acostumbrados, aunque se trate de una historia en apariencia sencilla (no es la primera vez que Arcade Fire consigue este efecto, baste pensar en Neigborhhod #1 (Tunnels), No cars go o Srprawl II). La segunda canción que exhibieron fue Creature Confort y ahí me di cuenta de que el futuro disco no iba a tener desperdicio. No me equivoqué este álbum es algo serio.

No uso esta expresión de forma gratuita. Everything Now trata temas serios de actualidad y lo hace con toda la fuerza que poseen los problemas que vivimos día tras días en estas sociedades (pos)modernas que nos ha tocado vivir.  Temas relacionados con patologías mentales (ansiedad, anorexia, tentativas de suicidio…); el existencialismo de vivir una vida que parece no ser lo que las historias de Disney nos prometieron; el amor como un ideal inalcanzable (y a veces patético); la inexorable pregunta sobre el porqué del nacer para morir; y el aparente desamparo de ese “buen Dios”. La narrativa que se esconde detrás de estas canciones se cuenta con toda la crudeza. Que nadie espere finales felices en estos fragmentos de vida contados al puritito estilo de Raymond Carver. La cristalización de una vida cualquiera, como la de cientos de miles almas anónimas que están a nuestro alrededor. De hecho, sé que algunos se verán reflejados en estas historias y no me extrañaría que alguien tomara esas decisiones que no tienen marcha atrás después de escuchar este disco. Así que, por favor, si estoy borracho no me dejen solo con Everything Now; aunque sería un final precioso.

Some girls hate themselves
Hide under the covers with sleeping pills and
Some girls cut themselves
Stand in the mirror and wait for the feedback
Some boys get too much, too much love, too much touch
Some boys starve themselves
Stand in the mirror and wait for the feedback

(Fragmento de Creature Comfort)

Lo vuelvo a decir: este es un disco serio en el que Arcade Fire sigue experimentando nuevos registros musicales. La energía que transmiten los distintos ritmos se asemejan a la ciclotimia: momentos de subidón, seguidos de pendientes depresivas. Baste mencionar Infinite_Content, en el que una misma letra es presentada con dos melodías antagónicas. El resultado nos hace experimentar esa “felicidad” producto de la euforia para, acto seguido, mostrarnos aquella que tiene que ver con una verdadera paz espiritual. Pero lo que realmente descoloca son sus letras en las que se mezcla una dosis de surrealismo condimentada con la rabiosa simpleza (y hasta sordidez) que conllevan las vidas comunes y corrientes de las que nos hablan.

Be my Wendy, I’ll be your Peter Pan
Come on baby, take my hand
We can walk if we don’t feel like flying
We can live, I don’t feel like dying
Be my Wendy, I’ll be your Peter Pan
Come on baby, you’ve got no plans
Boy and girls got all the answers
Man and women keep growing their carncers

(fragmento de Peter Pan)

Sí, me parece un disco serio y aunque después de escucharlo lleguemos a la conclusión de que “quizá no merezcamos el amor”, siempre encontraremos consuelo en la música que sigue haciendo Arcade Fire.

Keep you waiting, hour after hour
Every night, in your lonely tower
Looking down, at all of the wreckage
When we met, you never expected
And you said, maybe we don’t deserve love

(Fragmento We don’t deserve love)

 

¡Cómo me gusta esta banda!

 

R.III

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©R.III

 

 

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Neigborhood # 1 (tunnels)

Una de mis canciones preferidas es la de Neigborhood # 1 (tunnels) de Arcade Fire. Una muestra de la dimensión épica que caracteriza a la banda. Perteneciente a su primer álbum, cuando apenas unos pocos conocíamos esta agrupación, esta pieza ya dejaba constancia de toda la fuerza narrativa y musical que podían brindar. Llevo tiempo queriendo compartir lo que pienso de su letra, pero últimamente tengo la sensación que no encuentro en mi entorno gente con la que pueda charlar sobre música (ya no se diga de poesía). ¡Ah! aquellos viejos tiempos de juventud, cuando todo era tan sencillo y parecía que en cada rincón se escondían personas con espíritus abiertos y gustos comunes a los de uno. Por esta razón, hoy compartiré estas líneas con aquél amable lector que haya dado con este Cuando el hoy comienza a ser ayer y quizá después me sienta un poco más aliviado.

Neigborhood # 1 (tunnels)

And if the snow buries my,
my neighbourhood.

[y si la nieve cubriera

mi barrio]

No se cataloga de épica sólo por capricho conceptual, sino porque esta canción habla de la lucha del hombre contra las inclemencias (ya sean del tiempo, sentimentales o de supervivencia en general). Así empieza la canción, contándonos con tan sólo dos frases que una ventisca termina por cubrir de nieve todo un barrio[1]. ¿Qué pasaría si un fenómeno natural de estas dimensiones terminara por sepultar la ciudad en la que vivimos? Hay que ponerse en situación. Pero no nos dejemos engañar, a la frase antecede un “sí” y ese “si” nos indica que todo lo que aquí nos van a contar no es más que un cuento. Algo irreal. Una lucha que llevaría a cabo si hiciera falta, pero que en realidad no parece probable tener librar.

And if my parents are crying
then I’ll dig a tunnel
from my window to yours,
yeah a tunnel from my window to yours.

[y si mis padres lloran

entonces cavaré un túnel

de mi ventana a la tuya

sí, un túnel de mi ventana a la tuya]

Con la pasividad no se consigue resolver los problemas. Así que mientras los padres de nuestro personaje se dejan vencer por la desesperanza, él decide no sólo buscar una salida, sino crearla. No es una conducta azarosa. Ya desde estas primeras líneas sabemos que la motivación de sus esfuerzos se encuentra esperándolo al otro lado del túnel. Una mujer (o debería decir “la mujer”) a quien canta esta canción y que le espera en su habitación mirando a la ventana.

You climb out the chimney
and meet me in the middle,
the middle of the town.

[Trepa por la chimenea

y encuéntrame en la mitad

en la mitad el pueblo]

Ya vemos que no se trata ella de un agente pasivo como los padres del nuestro personaje. Nada de eso. Ella es capaz de subir por la chimenea, abandonar también la posible pasividad de sus propios padres y encontrarse con él en algún lugar del pueblo.

And since there’s no one else around,
we let our hair grow long
and forget all we used to know,
then our skin gets thicker
from living out in the snow.

[Y ya que no hay nadie más

dejaremos que nuestro pelo crezca largo

y olvidaremos todo lo que solíamos saber

y luego nuestra piel engrosará

por vivir ahí afuera en la nieve]

Esta parte es genial, porque sin haber siquiera terminado la primera estrofa y en breves líneas nos sintetizan todo una historia de vida. Nuestros héroes consiguieron encontrarse. No sólo eso, fueron los únicos supervivientes a la ventisca. Tuvieron que aprender a sobrevivir en ese paraje ahora cubierto de nieve. Años tuvieron que pasar, para que todo lo que fueron quedara en el olvido. Años para que su piel se acostumbrara a la intemperie.

Me salto el coro cuya interpretación me sigue resultando enigmática y que, además, trataré al final.

Then we tried to name our babies,
but we forgot all the names that,
the names we used to know.

[Entonces tratamos de nombrar a nuestros bebés,

pero hemos olvidado todos los nombre que,

los nombres que sabíamos]

Ahí están ellos después de años en la más vasta soledad. Años antes de decidirse a tener hijos. Tantos que al tenernos no son capaces de recordar aquellos nombres comunes. ¿Recordarían los suyos? ¿Harían falta si no existiera nadie más en la faz de la tierra?

But sometimes, we remember our bedrooms,
and our parent’s bedrooms,
and the bedrooms of our friends.
Then we think of our parents,
well whatever happened to them?

[Pero algunas veces, recordamos nuestras habitaciones

y las habitaciones de nuestros padres

y las habitaciones de nuestros amigos

entonces pensamos en nuestros padres

y del qué habrá sido de ellos]

Esta parte también me conmueve. Aunque es la historia de dos luchadores, también se muestra su lado humano. Ellos prefirieron luchar por vivir, por permanecer juntos, pero en el fondo siguen siendo esos dos jovencitos, quizá niños, que vivían con sus padres; que los querían y los necesitaban. Entre la nieve se sienten felices de seguir juntos y vivos, pero echan de menos su pasado.

Viene el coro de nuevo con un agregado (y aquí quizá necesito ayuda en la traducción):

You change all the lead
sleepin’ in my head to gold,
as the day grows dim,
I hear you sing a golden hymn,
the song I’ve been trying to sing.

Trasnformas en oro todo el plomo

que duerme en mi cabeza

mientras que el día termina

te escucho cantar tu himno dorado

la canción que trataba de cantar.]

Purify the colours, purify my mind.
Purify the colours, purify my mind,
and spread the ashes of the colours
Over this heart of mine!

[Purifica los colores, purifica mi mente

purifica los colores, purifica mi mente

y esparce las cenizas de los colores

sobre mi corazón.]

No puedo asegurarlo, porque esta parte de la canción me resulta oscura. Creo que al final de la jornada ella muere. Sigue con él, pero ya no como persona, sino como una canción. Una tonada que le acompaña aunque ya en los años apenas la recuerda. Una pieza musical con la que está dispuesto a despedirse de este mundo también.

Es una canción tan cinematográfica que desde la primera vez que la escuché pude ver a cada uno de los personajes de forma nítida en mi mente. Aunque he de confesar que nunca he sido capaz, aunque he querido, de ponerme a mí como uno de los protagonistas en ese mundo imaginado. Creo que se debe a que no sabría vivir una vida épica; a veces me siento como los padres que lloraban con pasividad la llegada de la ventisca. En cambio me resultaba sencillo poner a mi propio hijo saliendo de la ventana en busca de su amada. Realmente espero que tenga las herramientas para sobrevivir en esa vastedad.

 

R.III

 

[1] La obsesión de la banda hacia los suburbios es interesante; una mezcla de amor y odio hacia esos espacios habitacionales en los que se puede configurar una vida (amigos, familia, etc.) y la niñez crea un arraigo a un espacio geográfico más bien anodino. Un sitio donde no hay en realidad nada reseñable.

 

 

Diapositiva1

Imagen extraído del vídeo Neigborhood # 1 (tunnels) de Arcade Fire

 

 

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E incluso La música ilumina tu mundo II


La música ilumina tu mundo II

La música ilumina

Escribir una tesis doctoral puede ser una labor solitaria. Son muchas las horas que se invierten leyendo, escribiendo, releyendo, comprobando, corrigiendo… y la compañía, para estos menesteres, sobra. En mi caso, esta soledad no me disgusta en absoluto; he aprendido a convivir con ella y podría decir que la añoro cuando estoy en algún trabajo convencional. Hasta ahora no puedo decir que la tesis me haya pesado en la espalda como la losa que se puso el Pípila cuando quemó la puerta de la Alhóndiga de Granaditas. Si en algún momento se me ha hecho cuesta arriba este proyecto, fue justo cuando otras labores no me permitían adentrarme de lleno en la investigación. Pero gracias a los azares del destino, he podido disfrutar plenamente de estos últimos seis meses  de trabajo.  Me he convertido en un anacoreta del plano real; porque lo del facebook, skype y demás herramientas virtuales, (¡ah! qué remedio, habrá que admitirlo) me han ayudado a acercar esta morada de ermitaño al amplio mundo virtual.  Pero si escribo estas líneas es para hacer un pequeño homenaje a ese ente que me ha acompañado (y sigue haciéndolo) a lo largo de este recorrido: la música. Una especial mención debo hacer a Radio 3 (cuántas no habré hecho ya anteriormente), pues ha sido mi guía por los artistas que ahora mismo voy a repasar.

Inicia así EL TOP TEN DE ORTEGUITA (que conste que es de los últimos seis meses, que si habláramos de mi vida otro gallo cantaría):

El número 10 se lo voy a dar a Casper de Russian Red. He de confesar que, aunque cada vez mueve más masas, la música de Lourdes Hernández nunca excitó esa fibra que traigo de serie en algún lugar recóndito de mi interior y que me hace saber casi en segundos la música que va a permanecer en mi vida.  Fueron muchas las recomendaciones que me llegaron en el pasado sugiriendo que escuchara esta agrupación. Así que, para que no se dijera que no lo intenté, hice un repaso por sus dos álbumes sin llegar a encontrar nada reseñable hasta ahora. La canción Casper desde el comienzo arranca con una potencia que armoniza increíblemente con la voz de Lourdes. Pero bastan unos minutos para ver cómo la melodía sigue creciendo en un círculo virtuoso hasta convertirse en una obra coral.

El número 9 se lo lleva una canción que estuvo de moda ya hace tiempo, pero que yo la redescubrí gracias a mi antiguo empleo (sonaba a menudo). Aunque para muchos ya esté trillada, he de admitir que Dance With Somebody de la banda sueca Mando Diao tiene los ingredientes, no para hacerme cantar, sino para hacerme chillar la letra, intentando competir con la desgarrada (que no desgarradora) voz del cantante Blörn Dixgard. Afortunadamente gracias al alto volumen al que suelo escucharla, queda opacado mi exótico talento (lejos de los oídos indiscretos de los vecinos).  Este grupo también me motivó a indagar en otras de sus canciones, pero definitivamente no llegué a encontrar algo tan potente como este Dance With Somebody.

El número 8 va a otra banda española, Smile, quienes han tenido con su vídeo de la canción City Girl millones de entradas. Una rola cuya letra, por cierto, no tiene nada que ver con el vídeo. Tiene el típico soniquete pegadizo y, por qué negarlo, cuando la escuchas te pones de buen humor. Sin embargo, la letra va sobre el patetismo y la artificialidad de las apariencias (por cierto, muy bien lograda). Una chica paga un alto precio por querer “walk the cute guy”. Cada vez que aparecía en la radio o en la lista de reproducción una sonrisa se dibujaba en mi rostro.

El número 7 es para una canción poderosa con la que vuelve a la escena WhoMadeWho, “The Morning”. El trío danés sacó a la luz este single como adelanto a su próximo disco, Dreams, que saldrá (salió¿?) este marzo de 2014. Para algunos este álbum es considerado la primera ocasión en la que esta agrupación va en serio, y no lo dicen porque ya no quieran aparecer con sus desconcertantes disfraces en sus conciertos, sino porque consideran que será uno de los mejores discos de la escena indi de este año. Habrá de esperar para ver si es cierto.

El número 6 se lo doy a Formaldehyde de Editors. Aunque no piloto muy bien esta banda, la verdad es que esta canción entró en bucle durante horas el día que la conocí. ¿Se le puede echar un mejor piropo a una canción?

El número 5 lo gana Reflektor de Arcade Fire. Para muchos esta canción es densa como un día de niebla, en el que termina por aparecer un rayo de sol por ahí del minuto cinco cuando irrumpe la voz de David Bowie. Sin embargo, para mí esta rola, como el disco en general, es la cúspide del trabajo de estos canadienses. Sus canciones se caracterizan por la épica y el barroquismo (no apto para oídos simples), pero esta ocasión han conseguido traer esa épica a la pista de baile. No cabe duda que Arcade Fire sigue teniendo mucho que aportar.  Y sí, cuando entra David Bowie no es posible evitar que la piel se erice y un chute de adrenalina recorra tu sangre.

El número 4 va para Hard and Strong de Alice Russell. No sé cuántas veces habré escuchado esta canción a día de hoy; pero lo asombroso es que todavía no me cansa.  Esta cantante de soul inglesa ha conseguido una melodía energética que es potenciada por su agreste voz. Sin embargo, no sólo es la lírica, en este caso la fuerza radica en todo el conjunto musical. Una joya.

El número 3 (he de reconocer que la decisión se complica conforme avanzo en esta lista) se lo doy a Angels & Demons de Rinôcerôse. Este grupo de Montpellier de electro-rock llevaba cuatro años sin salir a la luz desde su último álbum. Ahora sacan este adelanto que hace estremecer mis entrañas; me enloquece; me hace salivar.  Sobran las palabras, basta disfrutar de la energía que transmite este vídeo.

El número 2 se lo debería dar a toda la agrupación. Para mí quizá el descubrimiento más satisfactorio de los últimos meses (y años): The sounds. Me acerqué a ellos por la pegajosa y bailable canción: Shake, shake, shake. Pero no es ni de cerca lo mejor de esta banda sueca. Todos sus discos son dinámicos, energéticos, bailables, cantables. Rolas que te llevan por el paroxismo o la catarsis mientras cantas/gritas los sentimientos o estados de ánimo de esas letras sumamente cuidadas. Una banda con un toque juvenil (pese a que los integrantes ya no son unos chavales) que inexorablemente te hace recordar lo fácil que era la vida.

Y por fin hemos llegado al final de la lista. Y aunque esté mal eso de repetir agrupación, lo voy a hacer. No tengo más remedio que cerrar esta lista con la rola de Arcade Fire. Una de esas piezas que sabes que no importa cuántos años pasen, cuántas veces la escuches, cuánto la machaquen en la radio, siempre te acompañará como la primera vez. Esta canción me pertenece y mientras la escucho yo le pertenezco a ella. Y toda esta palabrería (de hecho toda esta entrada del blog) para referirme a Afterlife. Volvemos al tema de la épica de esta banda. Una épica exquisitamente expresada en los grandes temas de sus discos: como Neighborhood 1 (Tunnels) que aparece en Funeral, No cars go del Neon Bible, la grandiosa Sprawl II del The Sububrs y ahora su mayor logro: Afterlife

*Rola = Canción (mexicanismo).

R.III


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