Despedidas

Siempre he pensado que mi comunicación oral es mala; mi fuerte, si le puedo llamar de esa manera, está en la escritura. Sin embargo, no me había dado cuenta de lo grave que era mi problema hasta que me lo han hecho ver con diversos ejemplos. Y es que algunos de los últimos sucesos que me han acontecido se deben a no saber transmitir lo que quiero con claridad. Me interesa contar aquí la despedida precipitada que tuve con mi padre.

Hemos pasado quince días en Galicia que me dejan un sabor salobre por desasosiegos que aquí no vienen al caso. Lo cierto es que alquilamos una casita por quince días y ayer entregamos las llaves a los dueños antes de salir. Toda persona que haya viajado en familia, e incluso digo más, todo aquel que sea padre o madre de esa familia sabrá de lo que hablo. Una hora antes de que llegaran los dueños, había que recogerlo todo, terminar de meter las últimas prendas de ropa en la maleta, poner ese equipaje en el maletero, sacarlo de nuevo todo para conseguir acomodar las cosas de los perros, coordinar que tu hijo vaya a tirar la basura y que acabe su desayuno, tomar algo también uno mientras limpias un poco para dejarlo todo lo más presentable posible, guardar la comida aprovechable para llevarla con nosotros, lavar los dientes, ir al maletero y sacarlo todo para conseguir que entre ahora también la comida, las toallas y nuestras mochilas con el resto de equipaje, pedir media hora más a los caseros para que nos dé tiempo, hacer más basura, pedir que vayan a tirarla, dar de comer a los perros y, por ende, volver a acomodar el desbarajuste que eso ocasiona en el maletero… Cinco minutos antes de que llegaran los propietarios de nuestro hospedaje todo parecía listo. Entregamos la casa y nos agradecimos mutuamente una estancia satisfactoria.

Pero entonces nos dimos cuenta que ese era el momento en que nos despediríamos de mi padre y Pat, su mujer. Ellos continuaban el viaje y nosotros volvíamos a casa. Llevábamos casi dos años sin vernos y esa despedida merecía algo más que un apresurado abrazo antes de partir. Pero él me dijo, si quieres sacamos los coches y paramos un poco para despedirnos bien. Me pareció adecuado, pues era mejor no compartir la intimidad de una sentida despedida con los caseros, por más amables que hayan sido. Así que le dije: “muy bien, si quieres adelante paramos y nos despedimos”. Pero, ¡Qué diablos quiere decir adelante! Para mí era justo a unos metros de la puerta de la casa, pero para mi padre parece que no era así.

Sacamos los coches y veo que mi padre emprende camino. Además, a una velocidad que me hizo acelerar un poco para seguirle de cerca. No pasa nada, me dije, seguro va a parar pronto así que le seguí. De forma inopinada una llamada de los dueños de la casa: “Os habéis dejado una mochila en la puerta”. Comencé a echarla las luces, toqué el claxon y mi padre ni caso y así nos íbamos alejando de la casa a la que debíamos volver y él sin parar. Abriendo un paréntesis: no podíamos llamarles, porque al estar en ellos en el extranjero no estaban usando sus teléfonos, así que no había otra forma de comunicación, cierro el paréntesis. Decidí que lo mejor era volver con la esperanza de que realmente mi padre se fuera a detener “ahí, adelante” y que nos diera tiempo de ir a la casa, recoger la mochila y volver a encontrarles esperándonos. Salimos del pueblo y no estaban en ningún sitio. Más adelante, me dije. Con esa esperanza conduje 250 km, con la única creencia de que con lo despacio que mi padre conduce les podría dar alcance. Apresuré un poco el paso, con los ojos abiertos, atento a cada coche gris y desesperado cuando la cercanía me sacaba de mi desacierto. Cuando salimos de Galicia y ya no había posibilidad de encontrarnos, pues su parada era la Ribera Sacra, no pude hacer menos que llorar un poco en la primera gasolinera en la que paramos y ahora sólo puedo expresar esta despedida por escrito. ¡Buen viaje y muchas gracias por todo!

… ¡ah! y apuntarme en mis deberes de este año, ser más claro hablando.

R.III


Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

3 responses to “Despedidas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: