Decisiones

“Que la vida iba en serio

uno lo empieza a

comprender más tarde […]”

Jaime Gil de Biedma, No volveré a ser joven (fragmento)

 

Me gustan las tareas mecánicas, porque te permiten pensar. Por eso nunca me ha molestado que, en el reparto de las tareas de casa, me toque lavar los platos o aspirar el polvo. Incluso, en aquella época en la que tuve un jardín, pese lo arduo que resultaba a veces, disfrutaba cortando el césped. Durante un par de horas, a veces tres (dependiendo lo crecido que estuviera) echaba a volar mi imaginación y encontraba momentos liberadores. Se trata de conseguir un rato a solas con mis pensamientos y, ya de paso, despachar alguna de esas ineludibles faenas de la vida cotidiana.

En este sentido, conducir en carretera me resulta igual de placentero. Algunos de los problemas (o llamémosles inconvenientes, para no sobredimensionarlos)  con los que me he encontrado en los últimos años les he dado solución, o cuanto menos me he permitido verlos desde otra perspectiva, a lo largo de algún trayecto. Ir conduciendo, mientras escucho música, con un paisaje agradable y con los demás miembros del coche dormidos siempre ha sido inspirador. Y fue al volante, con rumbo a un apreciado destino, cuando se me ocurrió tomar esta decisión.

Llevo ya muchos años escribiendo y eso me ha permitido contar ya con algunos libros preparados, pero hasta la fecha no he conseguido que alguien apueste por ellos; no lo suficiente como para querer publicarlos. He invertido mucho tiempo poniéndome en contacto con editoriales, agentes literarios, etc., pero lo mejor que he obtenido han sido unas gentiles negativas. Dos editores han mostrado interés y, de palabra, me han asegurado que publicarían El anecdotario de un Breaking up, pero lo cierto es que después de un gran intercambio de correos, la empresa nunca se ha llevado a cabo. Supongo que en el fondo nunca estuvieron convencidos.

Ver tu nombre en un libro es el sueño de todo escritor inédito, sin embargo, en mi caso nunca he tenido prisa en publicar. Siempre he guardado la ingenua esperanza de que tarde o temprano lo conseguiría; por ello no he sucumbido a la autoedición y tampoco he querido tirar de contactos (lo cual me parece poner en un compromiso a queridos amigos a quienes quiero conservar como tal). Por fortuna todavía no cuento con esa imperiosa necesidad de ver mi nombre grabado en alguna portada, pero sí que estoy muy cansado de seguir invirtiendo tiempo a la caza y captura de una editorial que me resulte conveniente (porque también es cierto que no aceptaría cualquier tipo de contrato). Así que he tomado una decisión importante que quizá sentencie mi futuro como escritor.

He pensado que voy a comenzar a compartir los textos que tenía reservados para una editorial, a través de mi blog o quizá por otro medio gratuito. Prefiero que salgan a la luz a que mueran en un cajón. Y sobre todo, eso me va a permitir seguir escribiendo, pues en lugar de dedicar tiempo tras la pista de un mecenas, creo que podré invertirlo en lo creativo y en el trabajar aquellos textos que necesitan ese empujón para poder darlos por terminados. Sé que no me voy a ganar la vida como escritor, pero con poder mantener esta afición me puedo dar por bien servido. Y si los azares del destino me apartan de las letras, cuanto menos me quedarán esas tareas mecánicas que me permitan reflexionar.

En sintonía con lo dicho, aquí va un pequeñísimo adelanto de un poemario sobre el amor efímero que pronto verá la luz.

ǁAmor efímeroǁ

Busco conservar(te)
cierro los ojos
y atrapo tu mirada
a cada repetición la imagen muta
busco tu permanencia

¿sólo hay vacío?
¿un hueco en mi interior?
la inefable certeza de lo efímero

***

Las emociones no desaparecen
las alojamos escondidas
en nuestro cuerpo

Te engañas en todo
creías [decías] que mi mirada
te devolvía tan sólo
el reflejo de tu deseo

¿cómo lo consigues?
tus ojos como llamas
tus incisivas palabras
mi deseo y mi culpa

deja que lo efímero triunfe por una vez

***

Escapaste a lo efímero
te felicito, amiga

lo inacabado
la promesa del deseo
nuestra [no] historia
jamás sucumbirá

no tiene los días contados
ni fecha de caducidad

vivirá ajena a la monotonía
sorteando el rastrojo
de lo perecedero

pero esta punzada de vacío
este sin vivir que no mata
dime, amiga
¿permanecerá?

 

***

esa calle
esa canción
esa foto
se hacen añicos
y se empoza más
el charco de tu ausencia

R.III

***

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Si quieres puedes dejar algún comentario al final.

 

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©R.III

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Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

6 responses to “Decisiones

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