Tradiciones

Inexperto volatinero

 tiendes la cuerda sobre el abismo del desarraigo.

 

Hay una tradición de los estadounidenses que me gusta especialmente; el Día de Acción de Gracias. Me interesa por ser un día en el que la familia y amigos muy cercanos se reúnen para festejar una vez al año. No hace falta llevar ningún tipo de presente; sólo importa la presencia de los convidados.  En el país más consumista del mundo, por una única ocasión, lo que prima es el hábito y no los obsequios. Por encima de las ventas y las compras prevalece la congregación de los seres cercanos, la buena convivencia y la alegría pábulo de esta unión. (También es cierto, que a la mañana siguiente, toda esta “profundidad axiomática” queda en el pasado y vuelve el consumismo más exasperado, siendo el día de mayor comercio del año).

Una de las costumbres más arraigadas de mi vida ha sido la cena de Navidad. Al igual que el día de Acción de Gracias, tampoco dábamos mucha importancia a los regalos, sino a la oportunidad de estar toda la familia a la vez. El menú se componía principalmente de dos elementos ineludibles: los Romeritos y el Bacalao, que preparaba Tana (mi abuela). Había otro tipo de aperitivos y platos secundarios, pero estos dos mantenían su incólume presencia cada año. Y aunque parezca una tontería, o aunque hubiese miembros de nuestra familia a la que nos les gustase alguno de ellos, su ausencia hubiera supuesto un vacío irreparable a nuestra tradición. Supongo que primero fue mi abuela y su entorno familiar los que cosecharon esta práctica, después sus hijos (entre ellos mis padre) se sumaron a esta usanza y poco después vinieron los nietos (nosotros) y demás allegados que la continuamos. Y es así como unos sencillos alimentos se convertían por unas horas en el centro de nuestra atención. Y si alguien proponía hacer un cambio a este tipo de comida en tan célebre ocasión, se le contestaba con un rotundo “no”. A los seres humanos nos gustan las rutinas. Inventamos y perseguimos que prevalezcan ciertos hábitos que consideramos trascendentales, dando profundidad a días comunes y corrientes, que adquieren su fuerza gracias a este matiz.

 Aquí en España a veces siento que no he podido implantar alguna de estas tradiciones. No tengo un plato típico para las navidades, ni para el año nuevo. Carezco de una casa a la que solamos ir, ineludiblemente, cada fiesta. Existen ciertos coqueteos con estos ritos, pero ninguno que nos ate con fuerza a esa constante rutina que consolida a la costumbre. Y por esto me pregunto si este es el principal obstáculo que encuentro para no conseguir formar mi propia familia. Me preocupa que sin los recurrentes hábitos no cuente con los recursos para que mi hijo (R.IV) acuda a estas ceremonias de unión. ¿Cuando recuerde “las fiestas” qué plato se formará en su mente? ¿Cuál se forma en la mía desde que estoy en España? ¿Cómo configurar una realidad de parentesco sin ciertos aspectos recurrentes?

Cena de año nuevo 2012 (otra larga historia)

Y entonces recuerdo que sí que cuento con sólidas costumbres. El aperitivo que Ana arraigó en nuestras vidas todos los fines de semana y que ya es inconcebible perdernos. Ocasión en la que R.IV participa activamente, pues es él quien ahora corta los trocitos de fuet o queso, quien abre esa latita de mejillones en escabeche o quien prepara el dip de yogurt en el que sumergiremos las tiras de zanahoria, pepino o apio. El ir los domingos a comer a casa de Cheché y Bárbara (los padres de Ana), donde después de la comida R.IV y Cheché no perdonan salir a la caza de objetos para construir nuevos artilugios. O que en cada reunión que se organiza en casa preparemos ese guacamole que a todos nos gusta y que tanto éxito tiene en España. Sin olvidar las múltiples y famosas “pizza parties”, “kebab Parties” o “mexican parties” con o sin pretexto alguno.

Sí, mi familia es pequeña, mi amistades pocas, pero ellos ya comienzan a orquestar esa serie de elementos que ocasión tras ocasión, buscamos con añoranza para confeccionar nuestra tradiciones.

                                                                   R.III

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Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

4 responses to “Tradiciones

  • Itzel

    Me gusto mucho este post. Ya nos vemos prontito para seguir instaurando tradiciones, a ver qué se nos ocurre….

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  • Carlos Candiani

    A mí se me ocurre que el pádel puede ser una tradición. Y que Ana se quede dormida antes de finalizar las reuniones, también. Perderse la final de la Champions League, o de la Copa del Rey, es otra. Hay, tradiciones hay.

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  • serranomolinero

    No es necesaria una ocasión especial, lo que cuenta es hacer de cada ocasión una especial 🙂
    El aperitivo mientras se prepara la comida, entre risas y charlas… En la cocina de mi Abuela hemos pasado los mejores ratos en familia.
    ¡un abrazo!

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