Renovaciones

Hoy estás guardando la ropa de verano y sacando la de invierno. Sientes que la fecha de renovación se ha adelantado este año. Le dices adiós a la época estival, Orteguita. Y aunque sabes que todavía te quedan días de terrazas y con suerte un picnic alguna tarde calurosa de otoño, no puedes evitar sentir cierta melancolía. La luz que entra en la habitación donde llevas a cabo la delicada tarea es pálida y cambiante. Afuera el cielo encapotado produce una claridad difusa que por momentos destella y por otros oscurece. Sin duda el tono gris de la mañana también incide en tu estado de ánimo. Te dices que no es para tanto, que a ti te encanta también la temporada fría; los caldos calientes, las tazas de té con un pedacito de chocolate y el acurrucarte entre las mantitas con el libro de turno. Además, siempre has pensado que el invierno es una época productiva, pues la tentación de salir a la calle se reduce y sueles quedarte en casa a trabajar; la tesis, la novela, los artículos y tu blog recibirán más atención.

En cuanto terminas y cierras finalmente el cajón, te pones buscar en tu interior. Por qué te sientes así. Lo has pasado muy bien este verano. Buenas nuevas han venido acompañando a los rayos del sol, y casi podrías asegurar que prometen mantenerse protectores durante el frío. Pero esa punzada que te encoge el estómago y humedece tus ojos sigue ahí. ¿A qué se debe?, te preguntas. Y de pronto das con la explicación. Las renovaciones dan impulso a tu vida, pero también son la muestra clara del paso inexorable del tiempo. Son esos puntos de inflexión los que te proyectan un camino que quieres ver esperanzador, pero que, a su vez, te dejan ver el trayecto en la dirección contraria. ¡Ya van siendo años! Desde este punto vislumbras esa infancia y juventud que no volverás a vivir, Orteguita. Espero que las hayas gozado y también espero que aprendas a convivir con la madurez.

Hoy el cielo está gris y la ropa de invierno colgada y ordenada en los armarios. Mañana dicen que saldrá el sol y comenzarás a andar sin pensar mucho más en este momento; sin detenerte a mirar al sendero andado y ese que se extiende incierto. Quizá pase otro largo período de tiempo antes de que sorpresivamente te encuentres cara a cara con otra renovación, y esa mezcla de brío y añoranza te contagie de nuevo.

                                                                          R.III

Anuncios

Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

3 responses to “Renovaciones

  • Betty Vázquez

    cuanto diera yo por tener una renovación cada dia, un encuentro de esos que te sorprenden cuando te topas con ellos, gracias por tus letras, gracias por darte cuenta de esos momentos donde un cambio de estación nos hacen profundizar en los retos de la vida.
    un gran abrazo con sabor a mar.

    Me gusta

  • Oscar Pérez Corona

    Yo me aferro, eh, la juventud se termina pero algo se le puede exprimir aun

    Me gusta

  • Carlos Candiani

    De Hugo Gutiérrez Vega:

    “En los ojos,
    el furioso apego a los días
    que recorren la calle
    junto a las hojas secas
    de este nuevo invierno
    de Europa”.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: