Apoyando la indignación alemana y holandesa

No soy economista, ni analista político, pero procuro estar al tanto de los fenómenos sociales. Además no voy a contar nada nuevo si menciono la irritación que crece día a día en los países del norte de Europa (especialmente en Alemania, Holanda, Austria y Finlandia) hacia la gestión de la crisis por parte de países como Grecia, Portugal y España. Y no se trata de las categóricas declaraciones que leemos en el periódico sobre Angela Merkel, sino de lo que piensan realmente los ciudadanos alemanes, holandeses, austriacos y finlandeses de lo que supone un rescate financiero a sus vecinos del sur.

 

Basta mencionar el tema a algún alemán u holandés para que por lo menos la polémica se abra acaloradamente. A los más extremistas les parece un abuso que sus países tengan que salvar a aquellos otros que no han sabido gestionar de forma correcta su economía. Algunos incluso serían partidarios de la expulsión de la Comunidad Europea, cuanto menos (y por el momento) de Grecia, pues no sólo les parece muy elevado el coste de su rescate, sino que les parece una “injusticia”; pues ellos “sí han sabido gestionar su economía y por eso no cuentan con este problema”. Los más moderados creen que se debería auxiliar a los países en peligro, ya que la Unión Europea debe estar por encima del bienestar individual de las naciones que la conforman; aunque, también opinan, que esta ayuda debería ofrecerse bajo un reglamento o condiciones que limite la gestión económica de estos Estados endeudados.

 

 El malestar, en todo caso, está latente ¿por qué?

 

Cuando uno va a Holanda o a Alemania (u otro de los países en cuestión) pueden encontrar la respuesta en los habitantes de a pie. Para empezar cuentan con una forma modesta, austera y ahorradora de vivir. Son además personas que pagan puntualmente sus impuestos (algunos de ellos más del 50% de sus ingresos), pero sobre todo les parecería un acto inmoral no hacerlo. Una forma muy diferente a como se suele vivir en países como Grecia, Portugal, Italia y España, donde la sociedad pudiente (y la no pudiente a veces también) se olvidan del ahorro y la ostentación está a la orden del día. Donde evadir impuestos se merece una palmada en el hombro y cierta admiración. No, no es de extrañar que los ciudadanos de estos poderosos países del norte se exasperen por la forma imprudente de gastarse el dinero en los países que ahora “tienen” que rescatar.

 

Pues no puedo estar más que de acuerdo con la indagación alemana, holandesa, austriaca y finlandesa. Recuerdo que en la apertura del curso académico 2007/2008 en la universidad donde doy clases, un prestigioso abogado se le escapó con toda la normalidad e inocencia (estábamos a la puerta de la crisis económica) esa frasecita de: “antes en España comprábamos y vendíamos pisos”. Ese plural mayestático es lo que incomoda. Porque me parece que la mayoría de los que estábamos presentes no nos pasábamos la vida comprando ni vendiendo pisos. La mayoría apenas podíamos pagar el alquiler de un modestísimo hogar. ¿Entonces quiénes eran esos que compraban y vendían? Pues unos pocos empresarios y políticos que han especulado con el dinero europeo. Así que nosotros: griegos, portugueses, italianos o españoles deberíamos sentirnos igual de indignados que nuestros vecinos del norte. Porque nosotros no hemos participado de esa mala gestión económica de nuestros gobernantes y empresarios. No nos hemos gastado ese dinero que se nos está reprochando.

 

A esto le aunamos esa impune y escandalosa evasión de impuestos. De todos, no sólo hay que acusar a los altos mandos; pero la cantidad que ellos no pagan es la más significativa para poder generar el cambio y quizá un rescate de estas naciones sin la ayuda europea. A título personal (no voy a dañar la imagen de nadie) sé de algunos sinvergüenzas que declaran un ingreso anual parecido al mío, cuando ellos ganan cinco, seis o diez veces más que yo. Pues a esos son a los que ya no hay que darles palmaditas en la espalda, sino un bofetón (matafórico) cuando se acerquen a presumir de lo que han hecho.

 

Ahora nuestros políticos y empresarios ya no se pueden comprar tantos coches y tantos pisos… qué pena me dan. Pero no se preocupen que ya vendrán nuestros amigos de Europa del norte para que puedan seguir con sus negocios…

R.III

Anuncios

Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

2 responses to “Apoyando la indignación alemana y holandesa

  • ana

    Los bancos alemanes, ingleses, franceses…han estado comprando deuda de países como Grecia, España, Portugal con dinero que les prestaba el BCE al 1%, porque los intereses que éstos tenían que pagarles estaban al 5,6,7%.Eso se llama usura, y a los buenos alemanes, etc no les preocupa que sus bancos trafiquen con las deudas nacionales de estos países que en el futuro significará menos recursos para sus gentes en educación, sanidad … !cuánta hipocresía!

    Me gusta

    • Ramón Ortega III

      Sí, ese es otro tema: ¿Por qué sabiendo quiénes son los que realmente están gestionando mal el dinero o escondiendo fondos, se callan? Seguro porque algún negocio tendrán también ellos…

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: