Vacaciones

Uno de las actividades con las que encuentro más satisfacción es con la escritura. Dedico casi la mayor parte de mi tiempo libre a las letras. Cuando no estoy con mi hijo o en la universidad, centro mis esfuerzos en alimentar mi blog, colaborar con algún artículo en alguna revista, escribiendo ficción (relatos, novela) y sobre todo corrigiendo textos que ya he escrito. Cuando termino todas las pesadas labores del día, por fin me puedo dedicar a lo que realmente me gusta.  Cualquiera que me vea detrás de la computadora, pensará que no dejo de trabajar y de alguna manera estará en lo cierto. Pero también debo admitir que no concibo mi vida de otra manera. Hay un dicho muy usado en orientación profesional que dice: “encuentra el empleo de tu vida y no tendrás que trabajar jamás”. No es mi caso, pues mis letras rara vez han alcanzado un fin lucrativo para considerarlas un empleo; pero si lo fuera, le tendría que quitar toda esa carga negativa que conlleva dicho concepto. Para mí es tan divertido como para otros lo es que llegue el fin de semana.

 

En la última década de mi vida… digámoslo con menos solemnidad pues suena como si tuviera 60 años en lugar de los 32 que cumpliré este mes: En los últimos diez años de mi vida, he dedicado muchísimas horas al mundo de la escritura. Creo que en algunos momentos he escrito más de lo que he leído –cosa que espero balancear mejor en lo sucesivo-. Y es en agosto, el mes en el que disfruto de una merecidas vacaciones de esa otra actividad a la que sí puedo llamar empleo, cuando más tiempo dedico a escribir. Sin embargo, este año voy a tomarme unas vacaciones en un sentido más amplio. Creo que lo merezco. Por esta razón Cuando el hoy comienza a ser ayer no será actualizado hasta septiembre –por lo menos esa es mi intención, aunque puedo caer en la tentación de retractarme-. Sin embargo, esto no quiere decir, que usted, querido lector, no pueda pasearse por esta entrada que lo dirigirá automáticamente –cual resumen- a otras anteriores que se encuentran esparcidas en este mi mundo creativo:

 

Para empezar, qué mejor manera de seguir disfrutando de esta temporada estival, sino leyendo un libro de relatos cortos que además puede descargarse gratis: Un gran salto para Gorsky

  

Unos breves consejos sobre oratoria. Doce axiomas para disfrutar más de los diálogos, debates e incluso las charlas de sobremesa: Oratoria para Ramón (cuatro)

 Ahora que estamos en época de vacaciones hay que tener cuidado al volante. Hay que tener Un cambio de Actitud.  

Probablemente el mejor ejemplo de cómo la música, acompañada de las escrituras me han salvado muchas veces de variados desordenes mentales: La música ilumina tu mundo

 Quien haya vivido fuera de su lugar de nacimiento sabrá el significado de la palabra nostalgia. Lo mismo nos pasa a los que hemos perdido a algún ser querido. Es cuando descubrimos que existen Distancias infranqueables

  La vida es como la rueda de la fortuna dice Blood, sweat and tears, a veces se está arriba y a veces se está abajo. De eso se compone nuestra existencia, de Contrastes entre la felicidad y la tristeza.

 ¿Qué tal si el acento de una población fuera producto de un virus? Quizá eso pueda explicar el Día que perdí mi acento

 Este año –los que me conocen ya saben que para mí el año empieza en septiembre y termina en agosto- he tenido mucha suerte con las lecturas que he hecho. Me he encontrado con libros asombrosos. Por fin leí los Miserables rindiendo viejas cuentas con el buen Víctor Hugo. También leí La conjura de los Necios, otro libro que podría considerarse un clásico, conocí a Ramón Gómeza de la Serna, me adentré en más ensayos de Mariano José de Larra, tuve que leer muchos libros sobre creación literaria para los talleres que imparto (pero esos no cuenta), y una lista de otras muchas lecturas que me han dejado un buen sabor de boca. Pero una sorpresa que tuve el mes pasado fue encontrarme con “Los Oscuros” de Luis Gé Martín. Alta literatura, en serio…

 También cayó algún relato, cuya idea me la dio la tesis doctoral de mi buen amigo Jorge Álvarez-Díaz: Caminos a la fertilidad

 

¿Quién no ha sido presa de una mala atención al cliente? Pues aquí van dos al respecto: Atención al cliente I y Atención al cliente II

 

 Para todos los que todavía se pregunten el Por qué del tres de mi nombre.

 Y así podría seguir, pero también usted puede sentirse libres de pasear por los recovecos de esta página, su página.  Que por cierto, espero que a partir se septiembre la podamos construir entre todos.

Que tengan un buen verano

 

 

 

 

R.III

 

 

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Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

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