Oratoria para Ramón (cuatro)

  1. Nunca hables de lo que no sepas. Conforme vayas creciendo y ampliando tu conocimiento irás comprendiendo lo inabarcable del saber humano. No pasa nada por decir “no sé”.

 

  1. Las personas más sabias y humildes no te señalarán de forma abierta tus errores, aunque se den cuenta de ellos, por lo que debes ser prudente al hablar. Si llegas a ser una persona inquieta, buscarás saber más y más y quizás un día tú serás la persona que comprenda, en silencio, la ignorancia de algunos de tus interlocutores.

 

  1. Desconfía de todo aquel que tenga que alzar su voz para hacer valer sus argumentos. Algunos incluso gritarán y se enfadarán. Recuerda que nada de eso les otorga la verdad.

 

  1. Que no te impresione el uso de citas grandilocuentes por muy correctas y oportunas que éstas sean. Pero admira al que construya un argumento sólido con retazos de recuerdos, poemas, canciones y anécdotas. El primero ha aprendido de las aulas, el segundo de la vida.

 

  1. Escucha y calla.

 

  1. Escucha y calla.

 

  1. Escucha y calla… Resístete a contestar con rapidez, pero si tienes algo que decir, una idea que no puedas dejar de expresar, entonces suéltala con toda la pasión que encuentres. El límite entre la paciencia del buen oyente y la expresividad del orador preciso es difícil de encontrar. Pero el que lo consigue goza de conversaciones deliciosas;  ésas que no se olvidan.

 

  1. Sé humilde y mantente siempre dispuesto a aprender cosas nuevas. Esto implica, la mayoría de las veces, escuchar y callar.

 

  1. Verás que el mundo está lleno de falacias. Estos sofismas abundan en noticieros, discursos políticos, algunas sentencias de profesores, sermones de padres de iglesia, peroratas de guerrilleros. Aprende a discriminarlas y evita su uso.

 

  1. Hay personas con las que no merece la pena gastar tu elocuencia. Cuando te encuentres con una, dale la razón; su finalidad no es alcanzar la verdad, sino mantener su posición de forma obstinada. No habrá argumento capaz de sacarlas de su cerrazón.

 

  1. Practica con tus amigos, profesores, otros profesionales, tus padres. Hay mucha gente allá afuera que disfruta de las buenas conversaciones.

 

  1. Habrá discusiones que creas inútiles, pero abre tu mente e intenta discernir correctamente antes de cerrarte a ellas. Una buena charla, siempre te dejará enseñanzas; incluso cuando creas que tú tienes los mejores argumentos.

R.III

 

 

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Acerca de Ramón Ortega (tres)

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10 responses to “Oratoria para Ramón (cuatro)

  • arenamaia

    Quizá no recuerdo haber recibido alguno de estos consejos reiteradamente en mi vida, pero creo que lo mi manera de ser me ha hecho seguir alguno que otro…
    Quizá alguna vez admiré a quien abre la boca y deja salir infinidad de palabras e ideas tomadas de la mano unas con otras, pero hace un buen tiempo ya no lo hago. Ni siquiera he intentado imitarlo.
    No soy de los que aman internarse en los obscuros e inciertos laberintos de una discusión con alguien que sé de antemano que no escuchará. No es fácil encontrar un buen interlocutor. Y aún si lo hay, me es claro que el arte de discutir es bastante compleja y requiere práctica constante, humildad inmensa, paciencia de hierro y sobre todo, una gran pasión.
    Gracias por los consejos Ramón, mi favorito es “escucha y calla”, aunque yo lo diría al revés: “calla y escucha”.
    Hermosísima foto…

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    • Ramón Ortega III

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Por eso uno de los consejos refuerza la idea de que no hay que gastar nuestras palabras y esfuerzos inútilmente. Sin embargo, tantas y tan buenas charlas que he tenido en mi vida -algunas memorables- me hace pensar que vale la pena seguir buscándolas.

      Gracias Liz,

      R.III

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  • José Miguel

    Muy bueno!!!

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  • balticmonlight

    No estoy muy seguro si esto es para Ramón IV o para todos nosotros! Pero me gusta!.

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  • María

    Es estupendo Ramón. Me encanta la idea de que un día Ramón pueda leer estas líneas y comprender verdaderamente su significado. Grandes lecciones de vida para nuestro pequeño (todavía) hijo. No he encontrado las tres oratorias para Ramón anteriores. Enorabuena. Un beso.

    María.

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    • Ramón Ortega III

      Jajajaja, ahora sí me has hecho reír María, con lo de las otras tres oratorias… muy bueno 🙂 Una de las cosas que estoy haciendo es leerle cuentos en la noche, pero no de niños: La noche de los feos de Benedetti, La Tristeza de Chéjov, Los de la Tienda de Ana María Matute y así. Son cuentos para mayores, pero son entretenidos, le gustan y los entiende. Hay que irlo acercando a la buena literatura (sin pasarse), jejejje.

      R.III

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  • sol garcía -conde

    Un buen camino. Gracias guapo. Un beso

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  • Susana Fuentes

    Ramón, no olvides que dentro de la literatura infantil hay buena literatura.
    Una cosa son los libros para niños donde hay muchos títulos de escasa calidad y otra cosa es la literatura infantil que, por encima de todo, es eso: literatura

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    • Ramón Ortega III

      Tienes mucha razón Susana. Lo que quería decir, es que me gusta acercar a Ramón también a esos buenos textos literarios que sean accesibles para él, aunque en principio no vayan dirigidos al público infantil.

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