>Reflexiones sobre el Universo

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Por ahí de 1961 un meteorólogo estaba trabajando con la predicción del tiempo ayudándose con un ordenador. Una vez terminada su predicción, se le ocurrió, con el afán de simplificar su estudio, cambiar en una diezmilésima los cálculos iniciales que había hecho. ¡Qué mas da! una diezmilésima no será notorio en términos generales, pensó. El resultado final fue un cambio abismalmente diferente entre su primera predicción y la segunda. Este meteorólogo es ni más ni menos que Edward Lorenz, el descubridor del “efecto mariposa”; nombre acuñado porque su teoría viene a decir que el aleteo de una mariposa en Brasil puede desencadenar un tornado en Texas.

El efecto mariposa es usado en Teoría del Caos para mostrar una concatenación de causas y efectos donde el más pequeño o nimio de los acontecimientos en el universo puede alterar significativamente el futuro de éste. De ahí que la predicción en sucesos físicos (como el clima) y principalmente biológicos (como la evolución de las especies) sea un reto prácticamente insalvable y por ende nos tengamos que conformar sólo con poder explicar los fenómenos una vez acontecidos. Por ejemplo, es imposible predecir que una especie de ave no migratoria, de repente, emprenda el vuelo para migrar a otra zona. Una vez que ha pasado, se podría indagar en los índices de temperatura, humedad, etc. y dar explicación a la modificación de los hábitos en esta especie, pero no adelantarse a éstos. Aquí surge un debate muy actual en Filosofía de la Biología que tiene que ver con los reduccionistas (que creen que la biología se puede y debe reducir a las leyes físicas) y los antirreduccionistas (que consideran que muchos aspectos de la biología no pueden reducirse a la física). En el segundo caso se defiende que el hecho de sólo poder explicar y no predecir ciertos fenómenos, no hace menos científica a esta rama.

En todo caso me he desviado ya mucho del propósito de esta reflexión. Llevemos la teoría del caos al campo de las humanidades. ¿Qué pasa con los acontecimientos humanos? Los sucesos, ya no sólo en un nivel macrosocial como pueden ser los conflictos bélicos, actividades diplomáticas, eventos deportivos internacionales, etc., sino en la vida cotidiana como salir a comprar pan, ir al colegio, llamar por el móvil… son muy difíciles de controlar al grado de hacer predicciones exactas de un futuro próximo. Qué pasa si al salir de casa te encuentras a tu vecina saliendo también y te detienes charlar con ella tan sólo un minuto, tal vez eso te llevaría a perder un tren de metro, lo que te obligaría a coger el siguiente; pensemos que éste se averiarse a medio camino, esto tal vez ocasionaría, en resumen, a que llegases no un minuto tarde a tu trabajo, sino tal vez una hora. ¿Hasta qué punto el suceso significativo ha sido encontrarte a la vecina? Lo interesante en la Teoría del Caos es que cada suceso por trivial que parezca contribuye a concatenar causas y efectos de la vida en el universo. Tal vez el suceso importante haya sido, por inventar algo, que el agua de la ducha tardara un minuto más en calentarse. O que se te derramara el café, retrasándote por tener que limpiando, o cualquier cosa que te llevara a salir, en ese instante, de tu casa. Ahora pensemos en toda la cadena de causas y efectos que también llevó a la vecina a salir al mismo tiempo que tú. Ardua tarea…

Por eso la historia, la herramienta que utilizamos en este terreno, nos ayuda a explicar lo acontecido, pero no puede ayudarnos a predecir lo que sucederá. Es cierto que el estudio de la historia nos puede mostrar posibles patrones que nos acerquen a una próxima realidad, pero nunca con una precisión exacta. Cada acción humana, natural y física repercute en nuestro universo. Entonces ¿hasta qué punto es válido escoger un acontecimiento en la historia como punto de partida en un estudio? Sólo quedan plasmados en nuestros libros los grandes acontecimientos como “La noche de los cuchillos largos”, “La batalla de Waterloo”, “el 11-S”. Juguemos a las ucronías: Imaginemos la historia contada a detalle al grado de analizar, por ejemplo, que ese día (el 30 de junio de 1934) Hitler se levantó a las 7:00 de la mañana y cuando estaba dispuesto a ponerse sus pantuflas, se dio cuenta que le faltaba una y empieza así una cadena de situaciones desafortunadas. ¿Quién nos dice que si hubiera encontrado su pantufla aquella mañana tal vez no hubiera mandado a asesinar a los dirigentes del Sturmabteilung (S.A)? Entonces surgiría la pregunta ¿Qué hizo con la pantufla la noche anterior?

Obviamente estoy radicalizando este juego mental. Pero es que quiero mostrar que si tomamos realmente en serio la Teoría del Caos en nuestra vida, todo estudio ya sea humanístico o natural, de antemano, será subjetivo. De no ser así ¿quién es capaz de establecer objetivamente el punto donde debe comenzar un estudio? De hecho, plantearlo ya como un “quién” y no un “qué” lo hace subjetivo, ¿o no?

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Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

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