El camino se hace al andar

>

Voy a volver a escribir, me lo pide el cuerpo (en especial mis manos que se están atrofiando) y mi espíritu (con espíritu me refiero a la mente o a aquello inmaterial que nos distingue de otros, lo que nos hace individuales; y es todo mi espíritu lo que me pide escribir). Lo decidí hace diez minutos entre una reunión de trabajo y la corrección de una tabla que refleja una inmensa base de datos. Y aunque me he decantado por escribir, la decisión me costó bastante trabajo. “Tu vida ya no está para escribir”, me decía mi angelito, “tienes un hijo, un trabajo, una carrera que terminar y hasta a tu madre en casa, en pocas palabras tienes muchas cosas encima excepto una: ¡Tiempo!” Afortunadamente mi diablito, el que siempre me habla quedito detrás de la oreja, me sedujo: “no tienes por qué escribir a diario, con que des ese paso, con que inicies el sendero, con que cambies un poco de dirección, con que esquives el precipicio, con que dejes la desidia, con que mates la abulia, con que desembales tu confianza” con todo eso me animaba mi diablito y continuaba: “con que levantes los cimientos, con que enciendas el motor, con que salgas a la lluvia, con que alces la mirada, con que recojas esa toalla, con que apagues la cordura, finalmente con esa decisión; ese levante, ese impulso, esa moción, será suficiente para que vuelvas a intentar ser, quien siempre intentaste ser”. ¿Lo lograré? Me pregunté mientras ya lo estaba intentando, (justo en esta coma donde me encuentro).

Antonio Gramsci decía que hay que ser “pesimista en lo ideal y optimista en la acción”. ´Peros´ a todo en la vida se le puede poner, sin embargo la historia, la literatura, la filosofía, la ciencia y muchas más disciplinas siempre agradecerán a aquellos que dejaron los `peros´ en casa y salieron a trabajar; a cambiar el mundo. Y aunque, de forma pesimista, sigamos empecinados en reconocer que este mundo es una calamidad, igualmente hay que defender que esos hombres son los imprescindibles. Y esos hombres están por todos lados y no sólo en los libros de historia. Están en el campo alfabetizando, o en la jungla con pasamontañas y machetes, están en desiertos en campañas de distribución alimenticia o en estepas aliviando enfermedades. Y todos ellos saben que su mundo corre por rumbos equivocados, pero no se detienen a lamentarse, puesto que quedan todavía muchos enfermos o niños con hambre en las filas, todavía existen gobiernos facinerosos y millones de personas analfabetas.

Yo tengo mis ´peros´: falta de creatividad y una escritura oxidada. No encuentro sinónimos y las faltas de ortografía me llenan la página del word de no sé cuántas rayas rojas. El tiempo es escaso y mi organización pésima. Se me olvidó la motivación en México y aquí abundan los reproches. Y a cada palabra le sobreviene un espacio vacío que cada vez cuesta más trabajo llenar.

¡Y qué!

Estoy de nuevo en la lucha y ya no temo decepcionar a los lectores de esta próxima aventura literaria como temo decepcionarme a mí mismo. ¡Y qué! Si al final me encuentro con el fracaso en una esquina, habrá valido la pena este intento. A estas alturas no sé por qué no puedo dejar de pensar en la terrible situación en la que se encontró Miguel Hidalgo un 28 de septiembre de 1810 al pretender entrar en la Alhóndiga de Granaditas. Ya había perdido, por lo menos a 60 de sus escasos (para esas alturas del movimiento) hombres a causa del fuego de los realistas, y fue cuando escuchó el rumor de que un hombre sabía como prender fuego a la inmensa puerta. Un tal Juan José Martínez alias el Pípila que pasó a la historia, con su loza a la espalda y una antorcha en la mano. No es que compare mi nueva tentativa literaria con ese acto heroico, sin embargo, Hidalgo aceptó correr el riesgo de perder un hombre más en una jugada imposible y finalmente la inmensa puerta ardió y se logró una gran victoria del movimiento independentista mexicano.

Así mismo Cuando el Hoy comienza a ser Ayer renace de las cenizas y huirá de nuevas fogatas, hogueras y chimeneas. Con estas líneas comienzo mucho más de lo que para los antiguos y nuevos lectores de esta columna pueda parecer. No sólo inició una segunda etapa de crónicas, reseñas, comentarios, opiniones, cuentos o poemas, inicio un proceso de renovación. Con cada palabra me voy a ir quitando una a una las piedras que han aplastado mi confianza durante estos tres años. Con cada columna intentaré ser más el “yo” que me gusta, que el “yo” que me impongo. Por eso es que este esfuerzo va a ser muy placentero y sólo espero que para todos ustedes también lo sea.

Quiero dar un especial agradecimiento a Emilio Castillo, quien fue el iniciador de este movimiento cibercultural hace ya unos cuatro o cinco años con su columna “Mentidero de Falacias”. Otro especial agradecimiento a Oscar por ser, aunque él no lo sepa y yo no se lo piense admitir nunca, el pábulo de mis ansias de escribir más y mejor, sobre todo en esta etapa oscura. Pero sobre todo agradezco su excelente amistad y el haberme salvado de hundirme por completo en ese año que pienso borrar de mi memoria. Finalmente a mi padre, la persona que más admiro y que siempre encuentra las palabras justas para infundirme ánimo. Y ya no pienso agradecer más porque esto se está poniendo muy solemne, y aunque ese es el tono que siento, no es el que quiero transmitir; así que olviden estas últimas líneas y esperen ansiosos una nueva columna más (ya en tono formal) de Cuando el Hoy Comienza a Ser Ayer.

En lo alto de un cerro dominando todo Guanajuato desde 1939, existe el monumento de un indígena con una inmensa piedra amarrada a sus espaldas y una antorcha en la mano. A sus pies se puede leer una leyenda que no hay que olvidar: “¡Aún hay otras alhóndigas por incendiar!”

Anuncios

Acerca de Ramón Ortega (tres)

Ramón Ortega III https://unviajepersonal.wordpress.com/acerca-de-mi/ Ver todas las entradas de Ramón Ortega (tres)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: